jueves, 28 de mayo de 2020

La flor del clavero. "Mientras hay vida; hay esperanzas"


Mientras hay vida, hay esperanzas




Aquella noche, Cristina había salido como siempre del Murcia. Se encaminaba a su casa. Era tarde de la noche, se habían corrido un poco más porque los clientes estaban entretenidos y consumiendo. A la chica aquello no le agradaba, era madre soltera y sentía temores de lo que en los últimos meses venía sucediendo en los contornos. No se veía a nadie en las calles. La verdad es que ella ni se enteró de lo que paso, sintió como la zarandeaban y luego le tapaban la boca, un profundo sueño se apodero de ella y perdió el sentido.



Despertó en un lugar feo, oscuro, la mugre estaba por doquier. Se veían las ratas y cucarachas, despertaba un muy mal olor. Intento moverse y se dio cuenta que estaba atada y amordazada. Alguien encapullado abrió la puerta y la miro. No le dijo nada. Cerró y se fue, antes de cerrar quise decirle algo, pero de mi boca solo salió un gruñido. No podía decir nada. De todo modo el tipo cerró. "Me quede sola en la oscuridad. Sentía un gran pánico, con todo lo que acontecía en el pueblo, me imagine que trataba del asesino serial del que todos hablaban", se dijo. Me llegó la hora!, se preguntaba que por qué ella, que había hecho para ser una de sus víctimas. Que sería de sus hijos en esos momentos y más tarde después de su muerte. Le entraba la desesperación, se movía intentando zafarse, pero no podía, las ligas estaban bien atadas. El cansancio la venció. Sentía repugnancias, pero que podía hacer contra su suerte.



Todo ese día, Cristina no había probado bocado. En hora de la noche fue el individuo abrió la puerta, le puso un plato con guineo salcochado y pedazo de queso blanco y un poco de agua en una lata. Le soltó una sola mano y le quito el vendaje de la boca. Le acerco la comida con brusquedad. Si era para asustarla lo consiguió. Le indico que apurara los alimentos, lo cual hizo porque sentía ardor en el estómago, apuro toda el agua y la puso otra vez, en la posición anterior.



El asesino cuando salió dejo la puerta abierta. La chica comenzó a sentirse un poco más tranquilo. Por lo menos no moriría de una  vez. Comenzó a pensar si con las demás fue así, al cabo de un rato escucho ruido de chasquido que venían de otro lugar de la casa, los ruidos venían acompañados de gritos de muerte. Comenzó a desesperarse. Los nervios la traicionaban. Parece que estaba asesinando a otra, esta gritaba muy desesperada. Quien será? se preguntaba. Sera alguien del pueblo? Dios!!! Qué horror.

Cristina no sabía que  su amiga Alicia estaba siendo testigo horrorizada  de lo que ella escuchaba. Se trataba de la mujer que descuartizo frente a esta. Se encontraban en una habitación próxima. Parece que el asesino raptaba a las jóvenes y después de un tiempo de tenerla en cautiverio las asesinabas. De pronto ya no se escuchó más nada y pasado unos minutos se escuchó un portazo, señal de que alguien había salido.





Pasaron varios días luego de todo aquello. El asesino iba una vez al día y le daba de comer y beber. Repentinamente se escuchaban disparos a lo lejos. Afuera estaba pasando algo. Había movimientos en la zona. Cristina se emocionó, en su ser surgió una esperanza. Quizás era la policía que había dado con el homicida. De su parte Alicia estaba en la misma. Confiaban que algo pasaría que la salvaría a cada uno en el lugar en que se encontraban. De repente se escucharon pasos apresurados próximos a la cabaña donde estaban las jóvenes. Alguien entro muy violentamente. Se escuchaban ruidos dentro del inmueble. Los corazones de las jóvenes latían muy acelerados. No sabían lo que estaba pasando, ni quien había entrado allí.









Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..

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