martes, 26 de mayo de 2020

La flor del clavero. "La persecusion"


La Persecución
El dibujo del rostro y su valor contemporáneo de alteridad


Tienes El (tienesel) en PinterestEl detective Ramírez Pérez cuando salió de la reunión con las personalidades de la Iglesia hacia el cuartel de policía, iba analizando la reacción de los presentes ante las declaraciones que dio. Sus sospechas iban en aumento, pero no podía desesperarse, tenía que esperar las pruebas de laboratorio. El asesino aparentaba tener mucha sed de sangre y tarde o temprano cometería el error que esperaba y más después de saber que podía estar entre los sospechosos. Había que estar bien vigilante. El momento se acercaba.




Llego al cuartel policial. Era ya de noche. A esa hora había poco movimiento y más en un poblado que pocas cosas pasaban. Lo del asesino en serie en la zona es algo nunca visto en el país y mucho menos en esta zona. El cuartel policial de aquí no hacía mucho que lo había construido, funcionaba en una pequeña casa de madera. Un lugar estrecho y nauseabundo, pero por diligencias de políticos y empresarios se consiguieron los fundos y se construyó un lugar en concreto, con pequeñas oficinitas que albergaba los diferentes departamentos a través de dos largos pasillos, estrechos y oscuros. En la parte  principal, a mano izquierda estaba el recibidor donde había un escritorio de un ancho de dos sillas y donde se recibían los querellantes, al lado funcionaba la fiscalía. A mano derecha estaba el despacho del jefe superior. En la parte posterior estaban las celdas.




El Capitán llego agotado. Se sentó de un tirón y se quedó analizando la situación. No se había acomodado lo suficiente cuando tocaron a su puerta. Era el oficial del día y abrió apresurado y le informo de otro asesinato, golpeo fuertemente el escritorio y pregunto que donde, cuando le dijeron que había sido en la iglesia, no lo dejo terminar, se apresuró a salir hacia allí. Se iba preguntando que como podía ser si hace menos de una hora todos habían estado allí, ¿Qué paso se iba preguntando?

Lucena | Blog de Arcángel Bedmar



Llego a la Iglesia, había muchas personas ya en los alrededores. Todos comentaban y se veían muy asustados. La policía tenía que emplearse muy a fondo para evita que dañaran cualquier rastro. El Capitán penetro hasta la estancia del hecho. Todo un desastre. El asesino había acabado con la vida de Doña Ramona. No le importo hacerlo dentro del templo sagrado. Esto enalteció más a los ciudadanos. El cuerpo estaba todo destrozado, aun las partes estaban caliente. La sangre estaba desparramada por doquier. Había huellas de zapatos marcada de color rojo. El asesino tubo que empaparse bien de esta para cometer su crimen. Le había cortado el cuello allí mismo. Todas sus coyunturas habían sido separadas. Había desnudado a la mujer para hacer más fácil su ritual. Llamo la atención que la cabeza estaba alejada de las partes cercenadas, estaba detrás de la puerta de atrás, parece que había escapado por allí según las huellas. Parecía que se llevaría la cabeza y luego se arrepintió. El detective pregunto si alguien había seguido el camino de esas huellas, le dijeron que no. Se dispuso a seguir el rastro. El cuerpo mutilado presentaba las mismas características que los anteriores. El clavo en la mano izquierda y aquella cosa que se introducida en la vagina de la víctima.

 C. Auguste Dupin - Wikipedia, la enciclopedia libre


El detective salió por la puerta trasera. Siguió las huellas,  paso frente al local donde había estado reunido con las autoridades hacia un rato. Paso por un estrecho pasillo que dividía las habitaciones de los sacerdotes con la cocina. Del lado detrás había un pequeño conuco sembrado principalmente de plátanos y algunos otros frutos y al final una empalizada que separaba la propiedad con el follaje del monte. Había un pequeño camino que se dirigía al rio, continuo camino muy despacio acompañado de la oscuridad de la noche, estaba nublado, había lloviznado un poco cuando estaban en la reunión, pero no gran cosa. Antes de salir del monte se estaba despejando y de repente salió la luz de la luna y en la orilla del rio pudo ver una silueta. Sus ojos brillaron, apretó más el mango del arma que llevaba en las manos, cuando se acercaba pudo notar que alguien se mojaba en el rio las manos, pensó que al fin se resolvería todo. Iba como ladrón en la noche, al asecho del asesino, tomando todo el cuidado posible y de repente se dio algo que no esperaba, piso una rama seca que alerto al individuo, el detective grito a todo pulmón, Alto ahí, es la policía. El individuo entro en pánico y corrió a toda prisa. Se produjo un disparo, otro más. Al otro lado, en la iglesia todos se alertaron y corrieron hacia allí. Comenzó la persecución. El capitán solo pensaba que al fin todo se resolvería.



Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..








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