jueves, 14 de mayo de 2020

La flor del clavero. La Guarida


La Guarida

                                                                                                


La pestilencia que se sentía en aquel lugar era horripilante, le dolía mucho la cabeza. Alicia sentía que la cabeza le daba vueltas, parece que tenía mucho tiempo dormida. Todo le dolía, tenía los ojos vendados, los pies  amarrados y su cuerpo atado a una silla. Su boca se la habían sellado con cinta adhesiva. Sentía que le faltaba aire. Intento gritar, pero el sonido no salía. Era desesperante y más pensando que pronto moriría. En el lugar que la tenía no se escuchaba ningún ruido. Comenzó a mortificarse más a medida que pensaba en otra cosa. En ese momento le llego el pensamiento de sus hijos. ¿Qué habrá pasado con ellos? ¿Qué tiempo había transcurrido desde el día que fue raptada? Cuantas preguntas sin respuestas.





Alicia escucho un ruido de forma repentina. Alguien jadeaba. Se movían muebles. Se escuchó como lazaron algo encima de una mesa. Se preguntaba que pasaba. Quería gritar, hablar, pero el vendaje de la boca se lo impedía. De repente sintió una presencia cerca, alguien que no olía bien. Se sintió amenazada. Se preguntaba si la mataría en ese momento. Pensó que debía ser aquel que estaba asesinando mujeres. ¿Pero, Por qué ella? sintió que le agarraban la cabeza con violencia, le quitaron la venda de los ojos. La persona que lo hizo, por su tez se dio cuenta que era un hombre, pero no podía saber quién era porque usaba capucha, miro a su alrededor. Aquel lugar era lúgubre. Era una habitación pequeña con muchos tratos viejos y lleno de polvo por doquier, cerca suyo había una mesa con otra mujer tirada. Dormía porque se veía inerte. Lo que más le llamo la atención fue ver sangre por todas partes, aunque aparentaba que no era de ese día. Salía una pestilencia terrible de esta. El pánico aumento de solo pensar lo que le esperaba.

 



El secuestrador no se dejaba mostrar de Alicia, esta pensó que su intención era que se arropara de pánico con todo aquella escena. Que mirara lo que le esperaba. Luego de un rato le quito la mordaza de la boca y procedió alimentarla. No decía una palabra. Al terminar de comer volvió a ponerle la venda en los ojos y a cubrirle la boca. La chica se preguntaba que esperaba para matarla. ¿Por qué torturarla de esa manera? Mientras, la mujer de que estaba en la mesa seguía inconsciente.







Habían pasado unos cuarenta y cinco minutos desde que le dieron de comer, cuando la chica de la mesa comenzó a moverse. Si no hubiese estado amarrada se cae. Comenzó a forzar las ligas que la ataban. Hacía mucho ruido. Alicia comenzó a preocuparse. De un momento a otro el hombre entro. Venia armado, tenía una hacha y se le veía al cinto un enorme cuchillo. Alicia entro en pánico, pensó que su momento se acercaba.



El asesino miro con odio a la mujer que estaba en la mesa, se le acerco saco el cuchillo de su cintura y le rasgo el filo por la mejilla. Por poco le rompe la cinta que le acordonaba la boca. La mujer se desesperaba del pánico. Su rostro se veía desencajado y sorprendido a la vez. La bestia humana no tenía piedad. Le arranco la blusa y el sostén. Ambos mujeres pesaban que iba a violarla, pero no fue así. Le agarro uno de los senos y se los cerceno con el cuchillo. La mujer grito de dolor. La sangre broto de allí. Luego hizo lo propio con el otro seno. La escena era terrible. Alicia quería salir corriendo, pero no podía Sus rodillas se aflojaban.  Nunca imagino tanta crueldad. Le tiro el cabello hacia atrás, clavaba sus ojos en lo de ella. Le apretaba el cabello y halaba hacia atrás. Dejaba ver que quería hacerla sufrir. No hablaba, solo ejecutaba su acción criminal. Procedió a cortar sus pantalones, primero el lado derecho. Luego el izquierdo. Estos cedieron al filo del cuchillo. Rompió con sus propias manos su ropa interior. Golpeo muy fuerte su vagina con el mango del cuchillo. Se notaba que quería hacer daño.







Humberto Guerrero Reyes

Continuara….




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