martes, 5 de mayo de 2020

La flor del clavero. "El Cascabel"



Cerro gordo era un pueblo pobre en su gran mayoría. Tenía una serie de casuchas diseminadas  a uno y otro lado de cañadas que bajaban en hondonadas con grandes ricos de tierra mayormente agretes. Un poco más abajo había una parte que el hombre había allanados para establecer la parte más urbanizadas en donde se establecían las diferentes instituciones gubernamentales a nivel local rodeadas de las casas que eran más pudientes del pueblo.


Un pequeño edificio alojaba el cabildo local. El destacamento policial estaba en una pequeña casa de madera vieja. Había dos buenos edificios, una lo ocupaba el correo, el juzgado además de la Junta Central Electoral; y el otro era el de la iglesia católica local. Había otras denominaciones religiosas en locales de madera.


El pueblo de Cerro gordo se dedicaba mayormente a la siembra de plátanos y guineos y cría de ganados en pequeña cantidades. Tenían un rio que pasaba en sus proximidades en donde llevaban los animales a pastar y tomar. Algunos canales alimentaban los sembradíos que quedaban más alejados del rio. Tenían muchos años en estas prácticas, por lo que los chicos eran criados en estas actividades para heredar el oficio de sus padres. Al ser un pueblo de pocos habitantes todos se conocían. Las mujeres se dedicaban a los oficios domésticos y hasta aprendían las actividades de producción para ayudar en lo que se pudiera; además de que las madres solteras tenían que enfrentar su realidad y buscarle que comer a sus crías.

En los pueblos en donde hay muchas necesidades, regularmente las muchachas se van temprano con los enamorados, siendo adolescente incluso. Lo lamentable es cuando estas relaciones no funcionan. Las madres se quedan solas con varios hijos cuando todavía están iniciando la juventud.


Alicia de Jesús Félix había conocido a Cipriano desde su niñez. Habían estado juntos en la escuela y cuando los chicos comienzan a fijarse en las niñas estos se habían enamorado perdidamente. Los padres de Alicia no aceptaban el noviazgo, por lo que hacía muy difícil que los chicos pudieran verse. Los padres de Alicia se quejaban de que ese muchacho no podía tener buen futuro porque así de joven que era ya se daba tremendas borracheras. Ella no  pensaba en nada de eso. Su corazón le decía que ese era su príncipe y estaba dispuesta a todo. Un día él le planteo que se fueran junto y no lo pensó dos veces. Hicieron su vida.


Los padres de Alicia no estaban del todo despistados; pero ya era tarde para pensarlo. La pareja habían tenido tres niños uno después del otro. Cipriano conseguía muy poco dinero para mantener esa familia y le dio por las borracheras, al llegar a su casa Alicia le hacía reclamos y este se dedicó a maltratarla. Un día le dio  tremenda paliza lo que llevo a que las autoridades tuvieran que intervenir, lo que llevo a que el hombre se fuera del pueblo para no caer preso.


El Cascabel era el principal centro de recreo del pueblo. Allí pernotaban tanto adultos como los menores, es la costumbre del esos pueblos, los llamados bares familiares es el lugar de diversión de todo, se escucha música, se toma el aguardiente y se baila mientras los menores corren alrededor del lugar. A este lugar vino a para Alicia a trabajar, no le quedaba de otra buscando alimentar sus crías. Era una chica muy seria, pero lidiar con borrachos es terrible. Hay quienes se olvidan de la necesidad de los demás y más cuando se es mujer. Tan solo por el hecho de trabajar en ese lugar, aunque sea este bien visto, cuando el alcohol hace efecto el atrevimiento de los consumidores es mayor.


Abelardo Vargas, quien era el dueño del “Cascabel”, Tuvo varias veces que socorrer a Alicia con los atrevidos. La chica quería dejar ese trabajo, pero no le quedaba de otra. El problema es que los tragos hacen ver cosas que no son, ellos quisieran que sea.


Adelaida y Alicia eran comadre por sus tres hijos, esta le había echado agua a los tres. Esa noche calurosa, La comadre Ada se quedó conversando con su amiga en “el Cascabel”. Era tarde de la noche y ese día no había muchos parroquianos. Cuando Don Abelardo decidió cerrar las comadres se quedaron un rato más sentadas al en el parquecito que quedaba a un costado del bar. Charlaban muy animadas esperando que la noche refrescara un rato más.


Entre las muchas conversaciones de las comadres, se tocó el tema del asesino que todos hablaban. Adelaida toco el tema porque conocía a alguien que se vio involucrado y eso llamo la atención de Alicia queriendo enterarse. Adelaida contaba de los varios asesinatos que se habían dado y que eran muy parecidos y refiere específicamente a los acontecidos en el pueblo vecino “Barrientos”. Y a quien usted conoce con ese caso de ahí mi comadre dice Alicia. A lo que esta replica: Un muchacho conocido como Luis Manuel, es amigo de la familia y nos vimos hace poco y me conto. Pues siga mi comadre. Dice el que su novia estaba muy asustada y que una noche en el sitio llamado “El callejón de la Q”, le hizo una broma a su novia Soledad de agarrarla allí en lo oscuro y por poco se muere. Me dijo que por poco lo bota del susto. Pero, uno meses después regresaron al rio y estando allí alguien lo golpeo con una piedra. Cuando recobro el conocimiento Soledad no estaba. Aviso a la policía, comenzaron a buscar y al otro lado del rio encontraron el cuerpo de ella descuartizado y al igual que los otros casos tenía un clavo en la mano izquierda y supe que encontraron algo más en su vulva, pero no sé qué era.


Me dijo, dice Adela, que lo tuvieron detenido, pero al ocurrir otro crimen igual decidieron soltarlo. Mi Dios!!!! Exclamo Alicia, eso me ha asustado más. Mire comadre, mejor vámonos. Partieron de allí cada una hacia su casa.


Alicia apuro el paso hacia su casa, se sentía verdaderamente asustada, pensaba que sería de sus niños si ella le faltase. Cuando se acercaba a su casa se dio cuenta de que había alguien en lo oscuro, sintió que su corazón no resistía, pero pensando en sus niños apuro el paso sin importar nada. Ya estando cerca se da cuenta que quien está ahí es un conocido de ella. Primero sintió aliento, pero luego volvió el susto al darse cuenta de que esa persona tenía algo en sus manos. Algo filoso y puntiagudo 




Humberto Guerrero Reyes

Continuara….

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