lunes, 4 de mayo de 2020

La flor del clavero. "El callejon de la Q"



Era un día muy caluroso del verano. Las aguas del rio estaban bien frías y por tanto los bañistas la disfrutaban encantados. En los ríos dominicanos las personas mayormente se dispersan en varias etapas de curso de este. Algunos prefieren las partes más soleadas y otros buscan las partes solitarias, llenas de follajes, espesor de la naturaleza; aunque estas partes no son muy recomendadas por asuntos de seguridad.


Luis Manuel Gavilán disfrutaba de un día soleado en el rio, pensó que ir a la parte más apartada podía ser una buena idea ya que quería la mayor tranquilidad adjunto a su compañía. Andaba con Soledad. Esta era una hermosa morena que había conocido hace años en el barrio. Siempre había admirado su belleza. Intercambiaban miradas donde se encontraban, pero nunca se atrevió a decirle nada hasta aquel día que la encontró sola sentada en el parque. Le extraño porque era raro encontrarla así. Al iniciar una conversación con esta se dio cuenta de que no estaba de buen ánimo.



Soledad era una buena chica, joven aun, contaba con 21 años de edad. Esta vivía con su madre y un padrastro. En el pueblo corría el rumor de que Alonzo, su padrastro la había violado a los 13 años y que su madre no se lo creía. Había tenido amores con Andrés. Se decía que este al saber de los comentarios se formó una imagen equivocada de ella. Una noche aprovechando la oscuridad, cuando se daban unos besos sus manos se atrevieron a llegar donde nunca habían tocado. La chica que estaba bien enamorada y correspondía a los besos no estaba de acuerdo en ir más allá. Lo rechazo y él se enojó. Procedió a tomar con violencia lo que no le habían permitido. La chica se sintió sucia, humillada, ultrajada. Nunca había pensado que su novio se atreviera a tanto. Esa relación quedo allí.


Andrés se dio a la tarea de acabar la poca reputación que le quedaba a Soledad. Comenzó a contar a todos sus amigos que se había acostado con la chica; solo que no hablo con la verdad. Pinto el hecho como que esta se le arrojo a sus brazos. Soledad sufría todo esto, pero no objetaba los comentarios, nadie le iba a creer.


Luis Manuel no estaba ajeno a los comentarios del pueblo, pero no les hacía caso. Estaba enamorado y pensaba hacer las cosas correctamente. Estaba seguro de que Soledad era una víctima de los chismosos de siempre y  por tanto estaba decidido a conquistarla. A la chica le gustaba este, pero como había pasado por tan mala experiencia, cuando el chico comenzó acercársele desconfiaba de este. A medida del paso del tiempo fue cogiendo confianza hasta que acepto salir con este.


El rio Yaque del Sur era uno de los más importantes de la Republica Dominicana. Sus aguas eran muy caudalosas aunque se estaba en un tiempo de sequía y había lugares que no bajaba tanta agua y a su paso se habían formado algunos balnearios. La pareja disfrutaba del baño apaciguando el calor. Estaban de lo más romántico sin saber de qué alguien desde la maleza seguía sus pasos. Una persona miraba todo lo que hacían.


Al final de la tarde deciden irse. La chica entendía que podía oscurecer de un momento a otro y era muy peligroso quedarse allí. Hacen dos meses habían ocurrido dos asesinatos en el pueblo. Primero fue la hija de Doña Cunda, el asesino se esmeró en su tarea. La encontraron descuartizada en el callejón de la Q. Fue un espectáculo horrible, tenía la vulva quemada, su cara desfigurada y lo mas extraño fue que encontraron un clavo de acero en su mano izquierda; luego fue Antonia la de Doña Susana. Había desaparecido, la buscaron por varios días, hasta que su cuerpo apareció descuartizado también. Ambas eran muchachas jóvenes y se encontraron en condiciones similares. Los restos de Antonia estaban precisamente detrás del cementerio, próximo a la laguna, no muy lejos de donde los pescadores solían salir. Murió de forma muy cruel, estaba cortada a cuchillo y también presentaba un clavo en su mano izquierda. La gente comentaba que habían encontrado al dentro de su vagina, pero no sabían que era. Eso se repitió en ambos casos 


Soledad recordaba todo esto y se lo comento a Luis Daniel, quien no lo pensó dos veces y de una vez tomaron camino al pueblo. La chica no sabía por qué, pero sospechaba que alguien les seguía. Caminaban agarrado de las manos. Todo ellos derramaban amor por doquier y esto les alejo de los temores. Llegaron algo relativamente cerca de la casa y ella se detuvo, le dijo que la dejara allí que no quería más comentarios de los chismosos. El chico estuvo de acuerdo y se despidieron.

Mientras Soledad avanzaba nuevamente comenzó a sentir que le miraban y le seguían. Apresuro el paso, se acercó al puentecito que estaba sobre el canal, cruzo casi corriendo, solo quedaba atravesar el callejon de la Q. Cuando entro a este su sangre se le paralizo al sentir que una fuerte manos como garra le apretaban el antebrazo. La chica sintió un frio en el estómago, los pies le temblaron, las rodillas le fallaban, no lo podía creer.



Continuara…….

Humberto Guerrero Reyes




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