martes, 19 de mayo de 2020

La flor del clavero. El asesino esta aqui


El asesino esta aqui





La Iglesia católica del pueblo era la tradición de la mayoría. Esta presenta un estilo romántico. Un hermoso campanario bastante elevado, desde allí se puede ver gran parte de la ciudad. Tiene un interior relativamente amplio para la comunidad. Se observan unos hermosos vitrales, no muy amplios, pero bastante agradable a la vista. En estos se pueden observar diferentes paisajes de la Biblia. Cuenta con un órgano con tubos y teclados. Tres altares, el principal era de mármol. En un lado izquierdo del templo principal custodiaba la virgen de la Altagracia y del lado derecho, el Sagrado Corazón de Jesús. Al fondo del altar la vista se recrea con una gran imagen del Cristo crucificado.



La Iglesia de la localidad estaba dividida en tres naves. Los lados pequeños con los dos pequeños altares y la parte central ampliada llena de bancos con un pasillo central. A  un lado de la nave izquierda estaban los confesonarios. Fuera del templo, del lado derecho se podía apreciar un amplio local con una mesa central acompañado de sillas, que servía para reuniones. Regularmente venían autoridades de la comunidad a reunirse con el párroco principal. 



La parroquia de Hatico tenía cuatro sacerdotes asignados. El párroco principal era el sacerdote Juan de Dios Ávila de La Cruz. Oriundo de la provincia María Trinidad Sánchez. Teólogo. De tez canela. Su estatura llamaba mucho la atención porque era muy alto, seis pie cuatro pulgadas. De contextura delgada. A pesar de que no estaba muy entrado en edad tenía dos grandes entradas en su frente que dejaban ver que pronto se asomaría la calvicie. Frente amplia, ojos saltones, las manos grandes y dedos finos. Había pasado su vida de mayormente en Jacabacoa, en donde se había ordenado como sacerdote. Venia de una gran familia, ocho hermanos, él era el número cuatro. El único que dedico su vida al señor. 



Los cuatros sacerdotes de la iglesia se hacían acompañar por un sacristán: Camilo Alonzo.



Era oriundo de la comunidad, nacido y criado allí. Un personaje muy peculiar. Un hombre de gran fortaleza. Áspero, era un tipo rustico. Tenía los ojos desorbitados para colmo. A pesar de eso la gente decía que cuando lo terminas de conocer, es buena persona. Camilo nunca se había casado. Llego a la iglesia siendo un niño y se dedicó a trabajar para los curas hasta que decidieron hacerlo sacristán. Para el la religión se convirtió en un fanatismo. Era muy crítico de aquellas personas que andaban fuera de la gracia de Dios. Decía que la biblia establecía la obediencia de la mujer al hombre y que aquellas que no hacían lo que decía la Biblia no verían el reino de los cielos. No estaba de acuerdo de nada de lo mal hecho.



La falta de estudio y su poca relación con las personas llevo a Camilo a ser una persona huraña. Realmente él no estaba muy a gusto con esto, pero no había de otra. Cada día se levantaba. Tocaba la campanada de las cinco de la madrugada. Había una señora que lo ayudaba con la limpieza; pero todo lo que tenía que ver directamente con la celebración de las misas, era exclusivamente manejado por él. Cuando se iba a dar alguna reunión lo preparaba todo para que el párroco se sintiera satisfecho de su trabajo. Muchas veces recibía las autoridades y conversaba con algunos de forma muy animada. Con quien había congeniado más había sido con el español dueño del restaurant el Murcia. Al parecer Don Patricio y el sacristán tenían pensamientos parecidos en cuanto al fanatismo religioso. Siempre comentaban sobre la poca fe de muchos ciudadanos del pueblo y hasta mencionaban los chimes de los barrios. 



Nuestro investigador de los crímenes, el Capitán  Ramírez había sido invitado a la reunión que el Alcalde y las demás autoridades del pueblo tendrían con el cura, además de haber invitado a ciertos comerciantes influyentes sobre el tema de los asesinatos. Allí se encontraban todos. La reunión era todo un jolgorio. Se veían desesperado y desesperanzados sobre la situación, no sabían cuál iba a ser la próxima mujer que fuera asesinada. El párroco exigió orden y le dio la palabra al Alcalde como máxima autoridad. Este se veía totalmente perdido. No sabía que decir ni hacer. Las quejas le llovían a el como máxima autoridad civil del pueblo. Como político al fin le tiro la papa caliente al investigador. Lo interpelo para dijera los pasos que había seguido. El Capitán Ramírez comenzó diciendo el patrón que había seguido el asesino. Mujeres jóvenes, algunas madres solteras, otras con relaciones dudosas. Tenían en común que habían tropezado mucho en la vida y todas habían entrado en el descredito, cosa que no necesariamente tenía que ser verdad. También hablaron sobre la forma en que se habían encontrado los cuerpos. Mutilados, totalmente dividió en trozos con un clavo en la mano izquierda y con algo introducido en la vagina. En cuanto a este último elemento aun esperaban la información del laboratorio.



Las informaciones dadas no llenaron las expectativas de los presentes. Exigían mas sobre el particular.

El detective no podía darle mas dato, aunque inquirió que si había algo. Tenía sospechosos. Dijo que había estado haciendo investigaciones y que pronto darían resultados finales. Todos murmuraban. Les había saltado la curiosidad. Querían saber sobre esos sospechosos. Era un pueblo pequeño. Todos se conocían. Necesitan saber sobre quienes las autoridades habían puesto su mira. Desesperaron tanto al detective que este le dio un dato muy importante. Les dijo. El principal sospechoso está aquí en este recinto.






Humberto Guerrero Reyes

Continuara….

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