sábado, 30 de mayo de 2020

La flor del clavero. "El principio del fin"


El principio del fin….




El detective no estaba seguro de si había acertado a su perseguido. Parecía que este conocía muy bien esos contornos y por donde huir, se le estaba siendo difícil darle alcance.  La maleza y los arboles no ayudaban. Parece que el individuo se esfumo. Lamentablemente se le perdió. Estaba frustrado, lo tenía tan cerca. Se decidió a regresar, luego daría una batida con más agentes. Mientras regresaba pensaba en cuando llego al lugar del crimen. Comenzó hacerse una serie de cuestionamiento. Ángel David, el hijo de la asesinada estaba allí entre las gentes. Hay que ver si sabía que fue a su madre que habían asesinado. La mayoría de los de la reunión ya habían llegado. No vio algunos. Vamos a investigar! Se dijo.

Cuando llego encontró a las personas rodeando al cura, algunos se habían marchado después que escucharon los disparos. El cura estaba con algunas de las mujeres de la comunidad. Comentaban lo que acontecía, al ver al Capitán se dirigieron a este junto algunos uniformados, querían saber que había ocurrido. Les conto todo, indico que más tarde le seguirían la pista.

El Capitán se dirigió al cuartel policial. Llamo a su secretaria y le pidió que citara a todos los hombres que estuvieron en la reunión con el cura incluyendo los sacerdotes de la iglesia junto al sacristán. Los interrogatorios se llevarían a cabo a partir del siguiente día, comenzando en la mañana temprano. Le ordeno que hiciera las citas de forma aleatoria, pero que comenzara con los cura y el sacristán, luego los demás. Estaba convencido que dentro del grupo de todos los entrevistados estaría el asesino.





El pueblo era una comidilla con relación a los acontecimientos. Todos solo hablaban de las desapariciones, los asesinatos y ahora las citaciones.  El pueblo era todo nervio. Habían citado hasta al Alcalde y los curas. La gente estaba sorprendida, porque eran autoridades, pero como se había hecho por citas que suponían ser de asistencia voluntaria, las personas preferían ir por no caer en las lenguas peligrosas de la población. Se entendía que si alguien se negase es porque tenía algún tipo de culpabilidad. No faltaron los que pusieron su voz de protesta, aduciendo que esto lo difamaba, ya en el cuartel le explicaban que era mejor someterse al interrogatorio y salir airosos que seguir sospechosos ante la opinión pública. Además las personas querían la cabeza de alguien. Aquella locura tenía que llegar a su fin. 






Al siguiente día se iniciaron los interrogatorios bien temprano. Llego el personal de la Iglesia, con estos tomaron toda la mañana, siguieron los comerciantes en hora de la tarde. Toda la jornada se extendió hasta cerca de la medianoche con las personalidades de la población. Al segundo día siguieron con los que faltaban, ya para las cinco de la tarde habían concluido.



Algunos de los interrogados llegaron a la iglesia a conversar con el cura. Allí estaban: Ángel David, el hijo de Doña Ramona y heredero de la fortuna de esta; El Sacristán que siempre se mantenía cerca tratando de escuchar lo que hablaban los ricos del pueblo;  Don Víctor Almonte, el dueño del Hotel, el Alcalde y el Cura. Todos daban dato de su interrogatorio, Don Víctor decía que nunca debieron llevar a los curas allí, que eso es una falta de respeto a las sotanas. El cura disculpo a las autoridades recordando que dentro del templo se había cometido un crimen y nadie estaba a escapo de ser sospechoso. 






Don Víctor que era uno de los que habían interrogado el segundo día les dio una primicia al grupo. Cuando a él lo estaban interrogando, en ese momento se comentaba en el cuartel que los resultados del análisis a los objetos encontrados en la vagina de las víctimas habían sido analizados e identificado. Que cuando se mencionó esto, el detective detuvo todo y fue a consultar con su equipo. De allí vino muy pensativo, refirió este. Eso me preocupo mucho. Tal parece que a él no fue solamente que le preocupo. Todo el grupo se quedó pensando. Se preguntaban, Que pasara ahora?

Cuando más discutían por los asesinatos los asistentes a la iglesia, llego el detective. Al verlo todo callaron, se pusieron en atención a lo que este hablaría. Había mucha preocupación. Hasta que el detective se dirigió al grupo: “Señores, ya este caso está resuelto”, todos se quedaron atónitos, todos hablaban a la vez, hasta que el cura mando a callar y le dijo al detective, "Por favor, diga lo que va a decir”. Les dijo que en el día de mañana convocaría a una reunión de las autoridades y les informaría quien era el asesino en serie. Envió a todo mundo a sus casas a descansar y los convoco para las diez de la mañana.



Todos partieron hacia sus casas, incluyendo al detective y dos de sus asistentes. El Capitán dio órdenes a sus hombres de no dormir esa noche. Los dividió en diferentes lugares del pueblo y el mismo se quedó a la expectativa. Eran alrededor de la una de la madrugada cuando el Capitán noto movimientos por detrás de la iglesia, precisamente por la ruta en la que había perseguido al asesino. Él se había apostado en la cercanía, porque tenía las sospechas de que se toparía nuevamente con el asesino. No permitió que este lo viera, solo lo siguió de forma sigilosa. Solo pensó en que esta vez no escaparía y finalmente el caso quedaría resuelto.





Humberto Guerrero Reyes

Continuara……

jueves, 28 de mayo de 2020

La flor del clavero. "Mientras hay vida; hay esperanzas"


Mientras hay vida, hay esperanzas




Aquella noche, Cristina había salido como siempre del Murcia. Se encaminaba a su casa. Era tarde de la noche, se habían corrido un poco más porque los clientes estaban entretenidos y consumiendo. A la chica aquello no le agradaba, era madre soltera y sentía temores de lo que en los últimos meses venía sucediendo en los contornos. No se veía a nadie en las calles. La verdad es que ella ni se enteró de lo que paso, sintió como la zarandeaban y luego le tapaban la boca, un profundo sueño se apodero de ella y perdió el sentido.



Despertó en un lugar feo, oscuro, la mugre estaba por doquier. Se veían las ratas y cucarachas, despertaba un muy mal olor. Intento moverse y se dio cuenta que estaba atada y amordazada. Alguien encapullado abrió la puerta y la miro. No le dijo nada. Cerró y se fue, antes de cerrar quise decirle algo, pero de mi boca solo salió un gruñido. No podía decir nada. De todo modo el tipo cerró. "Me quede sola en la oscuridad. Sentía un gran pánico, con todo lo que acontecía en el pueblo, me imagine que trataba del asesino serial del que todos hablaban", se dijo. Me llegó la hora!, se preguntaba que por qué ella, que había hecho para ser una de sus víctimas. Que sería de sus hijos en esos momentos y más tarde después de su muerte. Le entraba la desesperación, se movía intentando zafarse, pero no podía, las ligas estaban bien atadas. El cansancio la venció. Sentía repugnancias, pero que podía hacer contra su suerte.



Todo ese día, Cristina no había probado bocado. En hora de la noche fue el individuo abrió la puerta, le puso un plato con guineo salcochado y pedazo de queso blanco y un poco de agua en una lata. Le soltó una sola mano y le quito el vendaje de la boca. Le acerco la comida con brusquedad. Si era para asustarla lo consiguió. Le indico que apurara los alimentos, lo cual hizo porque sentía ardor en el estómago, apuro toda el agua y la puso otra vez, en la posición anterior.



El asesino cuando salió dejo la puerta abierta. La chica comenzó a sentirse un poco más tranquilo. Por lo menos no moriría de una  vez. Comenzó a pensar si con las demás fue así, al cabo de un rato escucho ruido de chasquido que venían de otro lugar de la casa, los ruidos venían acompañados de gritos de muerte. Comenzó a desesperarse. Los nervios la traicionaban. Parece que estaba asesinando a otra, esta gritaba muy desesperada. Quien será? se preguntaba. Sera alguien del pueblo? Dios!!! Qué horror.

Cristina no sabía que  su amiga Alicia estaba siendo testigo horrorizada  de lo que ella escuchaba. Se trataba de la mujer que descuartizo frente a esta. Se encontraban en una habitación próxima. Parece que el asesino raptaba a las jóvenes y después de un tiempo de tenerla en cautiverio las asesinabas. De pronto ya no se escuchó más nada y pasado unos minutos se escuchó un portazo, señal de que alguien había salido.





Pasaron varios días luego de todo aquello. El asesino iba una vez al día y le daba de comer y beber. Repentinamente se escuchaban disparos a lo lejos. Afuera estaba pasando algo. Había movimientos en la zona. Cristina se emocionó, en su ser surgió una esperanza. Quizás era la policía que había dado con el homicida. De su parte Alicia estaba en la misma. Confiaban que algo pasaría que la salvaría a cada uno en el lugar en que se encontraban. De repente se escucharon pasos apresurados próximos a la cabaña donde estaban las jóvenes. Alguien entro muy violentamente. Se escuchaban ruidos dentro del inmueble. Los corazones de las jóvenes latían muy acelerados. No sabían lo que estaba pasando, ni quien había entrado allí.









Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..

martes, 26 de mayo de 2020

La flor del clavero. "La persecusion"


La Persecución
El dibujo del rostro y su valor contemporáneo de alteridad


Tienes El (tienesel) en PinterestEl detective Ramírez Pérez cuando salió de la reunión con las personalidades de la Iglesia hacia el cuartel de policía, iba analizando la reacción de los presentes ante las declaraciones que dio. Sus sospechas iban en aumento, pero no podía desesperarse, tenía que esperar las pruebas de laboratorio. El asesino aparentaba tener mucha sed de sangre y tarde o temprano cometería el error que esperaba y más después de saber que podía estar entre los sospechosos. Había que estar bien vigilante. El momento se acercaba.




Llego al cuartel policial. Era ya de noche. A esa hora había poco movimiento y más en un poblado que pocas cosas pasaban. Lo del asesino en serie en la zona es algo nunca visto en el país y mucho menos en esta zona. El cuartel policial de aquí no hacía mucho que lo había construido, funcionaba en una pequeña casa de madera. Un lugar estrecho y nauseabundo, pero por diligencias de políticos y empresarios se consiguieron los fundos y se construyó un lugar en concreto, con pequeñas oficinitas que albergaba los diferentes departamentos a través de dos largos pasillos, estrechos y oscuros. En la parte  principal, a mano izquierda estaba el recibidor donde había un escritorio de un ancho de dos sillas y donde se recibían los querellantes, al lado funcionaba la fiscalía. A mano derecha estaba el despacho del jefe superior. En la parte posterior estaban las celdas.




El Capitán llego agotado. Se sentó de un tirón y se quedó analizando la situación. No se había acomodado lo suficiente cuando tocaron a su puerta. Era el oficial del día y abrió apresurado y le informo de otro asesinato, golpeo fuertemente el escritorio y pregunto que donde, cuando le dijeron que había sido en la iglesia, no lo dejo terminar, se apresuró a salir hacia allí. Se iba preguntando que como podía ser si hace menos de una hora todos habían estado allí, ¿Qué paso se iba preguntando?

Lucena | Blog de Arcángel Bedmar



Llego a la Iglesia, había muchas personas ya en los alrededores. Todos comentaban y se veían muy asustados. La policía tenía que emplearse muy a fondo para evita que dañaran cualquier rastro. El Capitán penetro hasta la estancia del hecho. Todo un desastre. El asesino había acabado con la vida de Doña Ramona. No le importo hacerlo dentro del templo sagrado. Esto enalteció más a los ciudadanos. El cuerpo estaba todo destrozado, aun las partes estaban caliente. La sangre estaba desparramada por doquier. Había huellas de zapatos marcada de color rojo. El asesino tubo que empaparse bien de esta para cometer su crimen. Le había cortado el cuello allí mismo. Todas sus coyunturas habían sido separadas. Había desnudado a la mujer para hacer más fácil su ritual. Llamo la atención que la cabeza estaba alejada de las partes cercenadas, estaba detrás de la puerta de atrás, parece que había escapado por allí según las huellas. Parecía que se llevaría la cabeza y luego se arrepintió. El detective pregunto si alguien había seguido el camino de esas huellas, le dijeron que no. Se dispuso a seguir el rastro. El cuerpo mutilado presentaba las mismas características que los anteriores. El clavo en la mano izquierda y aquella cosa que se introducida en la vagina de la víctima.

 C. Auguste Dupin - Wikipedia, la enciclopedia libre


El detective salió por la puerta trasera. Siguió las huellas,  paso frente al local donde había estado reunido con las autoridades hacia un rato. Paso por un estrecho pasillo que dividía las habitaciones de los sacerdotes con la cocina. Del lado detrás había un pequeño conuco sembrado principalmente de plátanos y algunos otros frutos y al final una empalizada que separaba la propiedad con el follaje del monte. Había un pequeño camino que se dirigía al rio, continuo camino muy despacio acompañado de la oscuridad de la noche, estaba nublado, había lloviznado un poco cuando estaban en la reunión, pero no gran cosa. Antes de salir del monte se estaba despejando y de repente salió la luz de la luna y en la orilla del rio pudo ver una silueta. Sus ojos brillaron, apretó más el mango del arma que llevaba en las manos, cuando se acercaba pudo notar que alguien se mojaba en el rio las manos, pensó que al fin se resolvería todo. Iba como ladrón en la noche, al asecho del asesino, tomando todo el cuidado posible y de repente se dio algo que no esperaba, piso una rama seca que alerto al individuo, el detective grito a todo pulmón, Alto ahí, es la policía. El individuo entro en pánico y corrió a toda prisa. Se produjo un disparo, otro más. Al otro lado, en la iglesia todos se alertaron y corrieron hacia allí. Comenzó la persecución. El capitán solo pensaba que al fin todo se resolvería.



Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..








viernes, 22 de mayo de 2020

La flor del clavero. "Un criminal en el grupo"


“Las autoridades. Un criminal en el grupo”




En el Hatico había varios negocios; aunque no era un pueblo muy grande, pero tenía buena ganadería y buena agricultura. Vendían al por mayor y por eso desde la capital, principalmente, venían con sus camiones a comprar muchas mercancías. Había un hotel principal, considerado el mejor del pueblo, Hotel “La Perla del Sur”. Su dueño era Víctor de Jesús Almonte, oriundo del lugar. Sus padres trabajaron la ganadería por años y lograron mandarlo a los Estados Unidos. Dicen que este señor se involucró en asuntos ilegales y tuvo que venir para que no lo mataran. Víctor estuvo en muchos negocios mafiosos y todos lo sabían, es por ello que algunos miraron hacia este cuando se mencionó la palabra “sospechoso”. Víctor era un hombre robusto. Estatura mediana. Una gran nariz y boca grande. El no ser una persona alta y al ser corpulenta se veía más pequeño de lo que realmente era. Su vida sedentaria de los últimos años le provocó que su abdomen se inflara más de lo debido. Tenía las manos grandes y ásperas. Los ojos saltones que al mirarte profundamente daban miedo, conociendo su historial más.







Del dueño del hotel no había quejas hasta ahora. Trataba de manejarse sin escandalizar. Tenía fama de mujeriego, ya que era buen partido y más en una zona donde había tantas personas pobres. Muchas muchachas tenían la esperanza de ser escogida por el caballero.




Ramona Vicenta Núñez viuda del Orbe. Gerente del principal banco. Una mujer regia. Ya estaba pasado meridiano, blanca como el papel. Pero rizado y negro. Se le veían Tanto que le consumía el rostro. Había enviudado dos veces, quedando con buena fortuna. El dinero le había traído paz económica, pero no así espiritual. Se sentía sola y había encontrado refugio con una gran amistad que había iniciado hace años con el párroco. No salía de la iglesia, buscando a Dios, según ella. Todos decían que era actualizando cada día al sacerdote de los chismes que sonaban en el medio. Pero que no decía sobre las visitas ocultas que le hacía Don Ignacio Ortiz, el dueño de la ferretería y quien también era viudo.






Doña Ramona era la madre de Ángel David Núñez. Un chico que andaba rondando los 30 años de edad, soltero y muy mujeriego. Se dice que había tenido algún tipo de relación amorosa con dos de las victimas del asesino en serie. El  joven era problemático y se había encontrado en muchísimos problemas de faldas. A raíz de todos esos problemas, la señora andaba con el joven a rastro donde quiera que fuera. La iglesia era un lugar a donde los principales personajes de la comunidad no faltaban. Hacían vida religiosa aunque no cumplieran con los preceptos  religiosos nunca. Todos incursionaban en el mundo de la política también. Veían la política como algo empresarial que tenían que invertir

Todos los mencionados estaban en el lugar de la reunión adjunto a muchos otros ciudadanos prominentes de la comunidad cuando surgió el comentario del detective. Las sospechas entre ellos eran parte de los comentarios de todos. Había muchas personas que tenían colas que pisarle y por ello se hacían sospechoso de lo que está pasando.




Las declaraciones del detective crearon  sorpresas en unos, disgustos en otros, indignación en algunos. Estos últimos exigían que el Capitán aclarara sus palabras, Que mencionara a quien se refería. Pero este dijo que no, alego que eso entorpecería las investigaciones. Las personas allí se pusieron de pie y salieron sintiéndose ofendido. El Alcalde, el párroco y algunos más se quedaron otro momento junto al investigador. Este refirió que habían encontrado un cuerpo más. Este era mucho más antiguo. Estaba en una zona mucho más alejada en el monte. Tenía todas las características de los demás. Decía que el asesino era un elemento cruel. Le gustaba la sangre. Según refirió el elemento se había deleitado asesinando a esta joven. Le había tomado por los cabellos había penetrado el filo del cuchillo por su cuello cortando la yugular, la tráquea y cuando el cuchillo tubo alguna dificulta para hacer su labor, había tomado un hacha y acabado se separar el cuello del resto del cuerpo. Según las investigaciones parecía que quería quedarse con la cabeza como trofeo, pero que luego desistió.




Doña Ramona era una de las que se había quedado un rato más. Cuando terminaron todos se despidieron, pero Doña Ramona le dijo al sacerdote que quería conversar con él. Bueno, le especifico que quería confesarse. Le digo al hijo que se fuera que se quedaría un rato más. El párroco le dijo que lo esperase uno diez minutos a lo que esta asintió. Ya había oscurecido. Todos se habían retirado. La señora decidió cruzar hacia la iglesia que era donde estaba el confesorio, para llegar hasta allí entro por la sacristía, esta estaba a oscura alumbrada por la claridad de la luna. Con todo lo que se había hablado sintió un frio intenso en el estómago de susto al pasar por allí. Se armó de valor,  pensó: “Yo soy una vieja y las que andan matando son jovencitas”. Ya casi alcanza la salida, cuando sintió una mano fría que la sostenía del brazo. Casi sin reaccionar, inmediatamente un brazo le fue colocado alrededor del cuello, sus ojos se desencajaron. No sabia lo que pasaba, a seguida le taparon la boca, era una enguantada. La mujer era fuerte, forcejeo con el individuo y logro medio virar la cabeza. Su sorpresa fue mayor, porque a pesar de que el individuo estaba encapuchado logro reconocerlo. Perdió la poco ventaja que tenía con la sorpresa que se llevó. No pudo más



Humberto Guerrero Reyes

Continuara….


martes, 19 de mayo de 2020

La flor del clavero. El asesino esta aqui


El asesino esta aqui





La Iglesia católica del pueblo era la tradición de la mayoría. Esta presenta un estilo romántico. Un hermoso campanario bastante elevado, desde allí se puede ver gran parte de la ciudad. Tiene un interior relativamente amplio para la comunidad. Se observan unos hermosos vitrales, no muy amplios, pero bastante agradable a la vista. En estos se pueden observar diferentes paisajes de la Biblia. Cuenta con un órgano con tubos y teclados. Tres altares, el principal era de mármol. En un lado izquierdo del templo principal custodiaba la virgen de la Altagracia y del lado derecho, el Sagrado Corazón de Jesús. Al fondo del altar la vista se recrea con una gran imagen del Cristo crucificado.



La Iglesia de la localidad estaba dividida en tres naves. Los lados pequeños con los dos pequeños altares y la parte central ampliada llena de bancos con un pasillo central. A  un lado de la nave izquierda estaban los confesonarios. Fuera del templo, del lado derecho se podía apreciar un amplio local con una mesa central acompañado de sillas, que servía para reuniones. Regularmente venían autoridades de la comunidad a reunirse con el párroco principal. 



La parroquia de Hatico tenía cuatro sacerdotes asignados. El párroco principal era el sacerdote Juan de Dios Ávila de La Cruz. Oriundo de la provincia María Trinidad Sánchez. Teólogo. De tez canela. Su estatura llamaba mucho la atención porque era muy alto, seis pie cuatro pulgadas. De contextura delgada. A pesar de que no estaba muy entrado en edad tenía dos grandes entradas en su frente que dejaban ver que pronto se asomaría la calvicie. Frente amplia, ojos saltones, las manos grandes y dedos finos. Había pasado su vida de mayormente en Jacabacoa, en donde se había ordenado como sacerdote. Venia de una gran familia, ocho hermanos, él era el número cuatro. El único que dedico su vida al señor. 



Los cuatros sacerdotes de la iglesia se hacían acompañar por un sacristán: Camilo Alonzo.



Era oriundo de la comunidad, nacido y criado allí. Un personaje muy peculiar. Un hombre de gran fortaleza. Áspero, era un tipo rustico. Tenía los ojos desorbitados para colmo. A pesar de eso la gente decía que cuando lo terminas de conocer, es buena persona. Camilo nunca se había casado. Llego a la iglesia siendo un niño y se dedicó a trabajar para los curas hasta que decidieron hacerlo sacristán. Para el la religión se convirtió en un fanatismo. Era muy crítico de aquellas personas que andaban fuera de la gracia de Dios. Decía que la biblia establecía la obediencia de la mujer al hombre y que aquellas que no hacían lo que decía la Biblia no verían el reino de los cielos. No estaba de acuerdo de nada de lo mal hecho.



La falta de estudio y su poca relación con las personas llevo a Camilo a ser una persona huraña. Realmente él no estaba muy a gusto con esto, pero no había de otra. Cada día se levantaba. Tocaba la campanada de las cinco de la madrugada. Había una señora que lo ayudaba con la limpieza; pero todo lo que tenía que ver directamente con la celebración de las misas, era exclusivamente manejado por él. Cuando se iba a dar alguna reunión lo preparaba todo para que el párroco se sintiera satisfecho de su trabajo. Muchas veces recibía las autoridades y conversaba con algunos de forma muy animada. Con quien había congeniado más había sido con el español dueño del restaurant el Murcia. Al parecer Don Patricio y el sacristán tenían pensamientos parecidos en cuanto al fanatismo religioso. Siempre comentaban sobre la poca fe de muchos ciudadanos del pueblo y hasta mencionaban los chimes de los barrios. 



Nuestro investigador de los crímenes, el Capitán  Ramírez había sido invitado a la reunión que el Alcalde y las demás autoridades del pueblo tendrían con el cura, además de haber invitado a ciertos comerciantes influyentes sobre el tema de los asesinatos. Allí se encontraban todos. La reunión era todo un jolgorio. Se veían desesperado y desesperanzados sobre la situación, no sabían cuál iba a ser la próxima mujer que fuera asesinada. El párroco exigió orden y le dio la palabra al Alcalde como máxima autoridad. Este se veía totalmente perdido. No sabía que decir ni hacer. Las quejas le llovían a el como máxima autoridad civil del pueblo. Como político al fin le tiro la papa caliente al investigador. Lo interpelo para dijera los pasos que había seguido. El Capitán Ramírez comenzó diciendo el patrón que había seguido el asesino. Mujeres jóvenes, algunas madres solteras, otras con relaciones dudosas. Tenían en común que habían tropezado mucho en la vida y todas habían entrado en el descredito, cosa que no necesariamente tenía que ser verdad. También hablaron sobre la forma en que se habían encontrado los cuerpos. Mutilados, totalmente dividió en trozos con un clavo en la mano izquierda y con algo introducido en la vagina. En cuanto a este último elemento aun esperaban la información del laboratorio.



Las informaciones dadas no llenaron las expectativas de los presentes. Exigían mas sobre el particular.

El detective no podía darle mas dato, aunque inquirió que si había algo. Tenía sospechosos. Dijo que había estado haciendo investigaciones y que pronto darían resultados finales. Todos murmuraban. Les había saltado la curiosidad. Querían saber sobre esos sospechosos. Era un pueblo pequeño. Todos se conocían. Necesitan saber sobre quienes las autoridades habían puesto su mira. Desesperaron tanto al detective que este le dio un dato muy importante. Les dijo. El principal sospechoso está aquí en este recinto.






Humberto Guerrero Reyes

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sábado, 16 de mayo de 2020

La flor del clavero. Al filo de la muerte


Al filo de la muerte


En la Republica Dominicana hablar de un asesino serial no era costumbre dado que era muy raro que se viera eso por aquí. Lo lamentable del caso era que en estos días se había desatado una serie de crímenes que apuntaban, según sus características, a llegar a la conclusión de que las autoridades se enfrentaban a un reto nunca visto.




Alicia se encontraba presenciando lo más atroz que su joven vida jamás imaginó ver. Un crimen de odio en gran magnitud, y ello hay que decirlo así dado el comportamiento del criminal de cómo estaba torturando a esa mujer. Hasta ahora Alicia no le distinguía el rostro porque estaba toda cubierta. Precisamente parece que el homicida estaba pensando en esto también, porque en ese instante este levanto el cuerpo de la chica y la puso de frente a Alicia.




Que quería hacer este señor? Se preguntó Alicia. La chica forcejaba. Le quito la venda de los ojos y luego de la boca. Su grito fue terrible. Alicia se le desencajaba los ojos del rostro, la conocía. Era una conocida del pueblo. Conocía su familia. No lo podía creer. Se trataba de Mirtha la hija de Don Chago. Personas muy querida en el pueblo. Este señor se dedicaba a la crianza de cerdos y pollos. Así mantenía sus hijos. Hacen un par de años Mirtha se había fugado con su novio. Al poco tiempo se supo que era que había sido embarazada en la casa y no espero la reacción de sus padres. Se fugó un el novio, que era José Alejandro, un chico que ayudaba a su papa en la siembra de guineos. Parece que este se la llevo para cumplir las formalidades, porque al poco tiempo estaba la chica nuevamente en su casa y embarazada. A partir de ahí, Mirtha había entrado al descredito de los chismosos de la comunidad, ya que esta joven se dedicó a estar con uno hoy  y otro mañana.





Alicia no podía hablar ya que su boca estaba amordazada, pero Mirtha si dijo su nombre en su desesperación. El criminal parece que se divertía con la tortura. De repente puso el enorme cuchillo alrededor del cuello de la víctima y poco a poco, como si fuera en cámara lenta, pero con ambas manos muy firme en sus objetivos, fue llevando el cuchillo de una oreja a la otra a la altura del cuello. La sangre se disparó a borbotones, parece que había cortado la vena aorta. La boca de la víctima se veía como una mueca y los ojos desorbitados de la sorpresa. El resto de su cuello disparaba sangre por el lado cercenado como si fuera la tubería de una llave descompuesta expulsando grande cantidad de líquido que en este caso era mucha sangre. Su cuerpo se movía a impulso que le permitían los nervios del cuerpo al ser desconectados del cerebro.




El carnicero tomo la cabeza que tenía agarrada por los cabellos de su víctima y la puso encima de la mesa y procedió a coger el hacha con la que un rato antes había entrado. Atino a darle un solo golpe seco en la parte frontal, partiendo toda la cabeza y el rostro en dos mitades. Alicia se preguntaba como resistía poder observar toda aquella diablura, propia de una mente enferma, desquiciada, de alguien que no podía estar en la gracia del señor jamás.




Parecía que aquel verdugo quería moler aquel cuerpo, porque si ya la mujer estaba muerta, ¿Para qué aquella aberración? Luego tomo el cuerpo y fue cortando todas sus coyunturas, las extremidades cortadas a su mínima expresión, su torso cercenado en varias partes, luego al llegar en la parte baja del cuerpo se detuvo, se dirigió a un estante y allí había una fundita, saco algo de ella y luego de cortar las piernas, introdujo aquello en la vagina. Mientras hacia todo aquello miraba fijamente el rostro de Alicia. Parece como que quisiera que no se perdiera nada de aquella rutina que no dejaba ver que tenía gran experiencia haciéndolo. Aquella vez quería un público. Alicia se preguntaba que por que ella había sido escogida para ver todo eso. Había llegado a una conclusión muy lógica, si el asesino permitió que viera todo aquello, no es verdad que la iba a dejar viva.




El criminal volvió a la estantería y tomo otra funda. Luego busco una caja de herramientas y de allí saco un martillo. Tomo la mano izquierda del cuerpo y lo clavo de un solo golpe. Terminada su obra se quedó contemplándola como con satisfacción. Tomo un saco al poco rato y echo todo aquello pedazos dentro. Lo coloco en la mesa. Alicia lo observaba con atención y terror. Lo vio recoger el cuchillo que quedársela mirando. Se asustó aún más. Ya sí, no habrá piedad en este individuo. Su apetito de sangre aún no se saciaba, venia por ella. Alicia se dio cuenta que su cuerpo se movía hacia el de ella. Su cuerpo se tensó, no podía creerlo. Sus orines comenzaron a brotar, su frente destilaba sudor. Venia hacia ella cuchillo en manos.





Humberto Guerrero Reyes

Continuara….

jueves, 14 de mayo de 2020

La flor del clavero. La Guarida


La Guarida

                                                                                                


La pestilencia que se sentía en aquel lugar era horripilante, le dolía mucho la cabeza. Alicia sentía que la cabeza le daba vueltas, parece que tenía mucho tiempo dormida. Todo le dolía, tenía los ojos vendados, los pies  amarrados y su cuerpo atado a una silla. Su boca se la habían sellado con cinta adhesiva. Sentía que le faltaba aire. Intento gritar, pero el sonido no salía. Era desesperante y más pensando que pronto moriría. En el lugar que la tenía no se escuchaba ningún ruido. Comenzó a mortificarse más a medida que pensaba en otra cosa. En ese momento le llego el pensamiento de sus hijos. ¿Qué habrá pasado con ellos? ¿Qué tiempo había transcurrido desde el día que fue raptada? Cuantas preguntas sin respuestas.





Alicia escucho un ruido de forma repentina. Alguien jadeaba. Se movían muebles. Se escuchó como lazaron algo encima de una mesa. Se preguntaba que pasaba. Quería gritar, hablar, pero el vendaje de la boca se lo impedía. De repente sintió una presencia cerca, alguien que no olía bien. Se sintió amenazada. Se preguntaba si la mataría en ese momento. Pensó que debía ser aquel que estaba asesinando mujeres. ¿Pero, Por qué ella? sintió que le agarraban la cabeza con violencia, le quitaron la venda de los ojos. La persona que lo hizo, por su tez se dio cuenta que era un hombre, pero no podía saber quién era porque usaba capucha, miro a su alrededor. Aquel lugar era lúgubre. Era una habitación pequeña con muchos tratos viejos y lleno de polvo por doquier, cerca suyo había una mesa con otra mujer tirada. Dormía porque se veía inerte. Lo que más le llamo la atención fue ver sangre por todas partes, aunque aparentaba que no era de ese día. Salía una pestilencia terrible de esta. El pánico aumento de solo pensar lo que le esperaba.

 



El secuestrador no se dejaba mostrar de Alicia, esta pensó que su intención era que se arropara de pánico con todo aquella escena. Que mirara lo que le esperaba. Luego de un rato le quito la mordaza de la boca y procedió alimentarla. No decía una palabra. Al terminar de comer volvió a ponerle la venda en los ojos y a cubrirle la boca. La chica se preguntaba que esperaba para matarla. ¿Por qué torturarla de esa manera? Mientras, la mujer de que estaba en la mesa seguía inconsciente.







Habían pasado unos cuarenta y cinco minutos desde que le dieron de comer, cuando la chica de la mesa comenzó a moverse. Si no hubiese estado amarrada se cae. Comenzó a forzar las ligas que la ataban. Hacía mucho ruido. Alicia comenzó a preocuparse. De un momento a otro el hombre entro. Venia armado, tenía una hacha y se le veía al cinto un enorme cuchillo. Alicia entro en pánico, pensó que su momento se acercaba.



El asesino miro con odio a la mujer que estaba en la mesa, se le acerco saco el cuchillo de su cintura y le rasgo el filo por la mejilla. Por poco le rompe la cinta que le acordonaba la boca. La mujer se desesperaba del pánico. Su rostro se veía desencajado y sorprendido a la vez. La bestia humana no tenía piedad. Le arranco la blusa y el sostén. Ambos mujeres pesaban que iba a violarla, pero no fue así. Le agarro uno de los senos y se los cerceno con el cuchillo. La mujer grito de dolor. La sangre broto de allí. Luego hizo lo propio con el otro seno. La escena era terrible. Alicia quería salir corriendo, pero no podía Sus rodillas se aflojaban.  Nunca imagino tanta crueldad. Le tiro el cabello hacia atrás, clavaba sus ojos en lo de ella. Le apretaba el cabello y halaba hacia atrás. Dejaba ver que quería hacerla sufrir. No hablaba, solo ejecutaba su acción criminal. Procedió a cortar sus pantalones, primero el lado derecho. Luego el izquierdo. Estos cedieron al filo del cuchillo. Rompió con sus propias manos su ropa interior. Golpeo muy fuerte su vagina con el mango del cuchillo. Se notaba que quería hacer daño.







Humberto Guerrero Reyes

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lunes, 11 de mayo de 2020

La flor del clavero. El Murcia

 
El Murcia


Nuestro origen Español no nos separa de la Madre Patria tan fácil. La mayoría de nuestras tradiciones son española a pesar del gran sincretismo cultural y racial. Siendo el turismo nuestra espina dorsal económicamente hablando provoca que gran cantidad de turista de diferentes países vengan al nuestro y no faltaba más que los españoles no se queden atrás. Muchos de los visitantes que hemos tenido se enamoran de nuestro país, a tal grado que deciden quedarse e invertir sus ahorros aquí. Esto fue lo que paso con Patricio de la Fuensanta Ibáñez. Vino al país y conoció la región, le gusto y decidió radicarse por acá. Invirtió en la instalación de un restaurant en donde conservara la tradicional comida de su terruño natal español, la provincia de Murcia. 





Patricio de la Fuensanta Ibáñez era un cuarentón que había nacido en una familia muy cristiana. Nació un 8 de septiembre y por eso le agregaron a su nombre el de la virgen de la Fuensanta protectora de los murcianos. Estudio en una escuela de sacerdotes y la mayor parte de su vida se la paso dentro de la iglesia. Muchos pensaban que el chico sería un sacerdote, pero finalmente no opto por ello. Eso sí, sus creencias eran radicales. Ya había tenidos fuertes enfrentamiento por discusiones bíblica. El señor Patricio era el principal colaborador de la iglesia local. Sus creencias lo fanatizaban dentro de la moralidad. Era muy crítico de aquellos que no seguían los preceptos religiosos. 






El señor Patricio decidió instalar el Restaurant Puerto Lumbrero de Murcia. Muchos parroquianos visitan este lugar. Era para cierta elite local y extranjera que iban hacer negocios de ganadería, agricultura o turismo. Muchos hombres de cierta edad también iban allí con compañías de ocupación, cosa que no eran del agrado del propietario, pero el negocio es el negocio. En este lugar se ganaban la vida una docena de ciudadanos de la comunidad; entre estos estaba la joven Cristina María Soto, era oriunda de este pueblo y logra llegar a estudiar en la universidad, pero no pudo terminar, por lo que opto por estudiar inglés y bartender. Entro a trabajar allí con mucha necesidad. El señor Patricio no quería darle empleo porque entendía que esta no tenía muy buena moral, pero ella presenta buena capacidad para el negocio por lo que no le quedo de otra



Ese día el Capitán Ramírez Pérez Entro al lugar y su sorpresa fue el reencontrarse con Cristina, el gran amor de su vida. Se habían enamorado perdidamente durante su adolescencia, pero las cosas no salieron como habían pensado. Él se marchó a la Capital, ella lo espero un tiempo, pero fue demasiado y esta tubo que formar su familia. El joven con quien se casó tuvieron dos hijos y Vivian bien dentro de lo que cabe, pero él se mató en un accidente de motocicletas, quedándose  sola. Más adelante conoció otro joven con quien procreó una niña, pero este le salió su visado, se fue al extranjero. Todo bien  al principio y luego se olvidó. Cristina tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su familia





El Capitán Narciso Ramírez Pérez conocía muy bien todo lo que la chica había pasado, a pesar de que hacían años que no vivía en el pueblo, lo tenían bien informado. El,  contrario a ella,  no tuvo ojos para nadie más. No se pudo enamorar porque sus sentimientos solo era para ella. Cuando esta vez la vio detrás del mostrador del bar no podía creer que era ella. Esta última parte no la sabía. Le habían dicho que trabajaba en un restaurant, pero no sabía cuál. Estaba tan distraído pensando en los crímenes que estaban pasando que esto lo tomo de sorpresa. Las miradas se entrelazaron. El, no sabía porque, pero al ver como se miraban sospecho que algo de aquello quedaba.



Había pocos parroquianos y esto fue aprovechado para entrar en conversación. Recordaban el pasado en diálogos eterno. Los ojos de ambos brillaban. Pero en un momento de esos llego Don Patricio. Cristina se puso algo nerviosa, pidió permiso y se puso en sus deberes. El Capitán Ramírez aprovecho para decirle al dueño del Restaurante que quería hablar con el, este acede y entran a la oficina del negocio.

Al terminar de conversar el Capitán se despide con un hasta mañana y luego se dirige a Cristina indicándole que regresaría al día siguiente. Que tenía que seguir hablando con el Español porque le estaba dando unas informaciones que necesitaba. Y se despidió




Al siguiente día, cuando el Capitán se despertó, estaba ilusionado como un colegial. Tenía motivos para regresar al Restaurant y volvería a ver a su amada. Arreglo unos documentos y salió.



Antes de llegar recibió una llamada a su móvil y era para informarle de la desaparición de otra chica, esta vez del mismo pueblo en que estaba. Eso lo puso de mal humor y preocupación. Le dijo a la secretaria que tenía que hacer una visita y que luego iría allá a ver este nuevo caso. 



El investigador llega al restaurante y cuán grande fue su sorpresa al darse cuenta que la desaparecida había sido Cristina.






                                                                                          Humberto Guerrero Reyes

Continua….