domingo, 7 de junio de 2020

La flor del clavero. "El conejo cae en la trampa"


El conejo cae en la trampa




El Capitán había elaborado un plan que entendía que podía resultar y que finalmente atraparían al asesino. Dio a entender que ya conocían quien era el descuartizador y que al siguiente día lo atraparían. Las sospecha estaban en que el escondiste de este estaba en las afueras y que este sabiéndose descubierto se dirigiría a este lugar y allí podían obtener las suficientes pruebas a probar su culpabilidad. Es por ello que se dio órdenes estrictas de vigilancia durante toda la noche, el mismo se iba a mantener pendiente. Estaba seguro de que esa noche toda acabaría de aclararse.



Ese mismo día había llegado el informe de la Necrocia. Este vino a confirmar las sospechas del capitán, mas habían llegado también resultados de investigaciones que había solicitado. Estaba emparejando todos los elementos. Cada cosa en su lugar. Estaba poniendo en práctica todo lo que había aprendido sobre investigación criminal. Habían dos elementos que llamaban la atención de manera especial: Uno era el clavo en la mano izquierda de todas las víctimas. Según había investigado sobre que podía esto significar, sus conclusiones eran que esto tenía que ver con algo religioso. Según había pensado, a cristo lo matan clavándolo en la cruz. Investigo lo que podía significar el clavo:


 Los Reyes de España veneraban el día de Viernes Santo el clavo que se guardaba en la Capilla Real de Madrid y que se consideraba procedente de los que se utilizaron para la crucifixión de Cristo. Ese día, los Reyes concedían el indulto de los reos de muerte, uno por cada Audiencia Territorial.

Piaculum significa sacrificio expiatorio en honor a una divinidad que había sido ofendida por irregularidades cometidas en los sacrificios anteriores o bien para aplacar su cólera manifestada por prodigios y sin causa aparentemente conocida.

El término piaculum (que no es igual que lustratio), ha guardado siempre en la lengua latina un doble sentido, significando a la vez falta cometida y la propia expiación de ésta. En la antigua Roma, todas las ceremonias, especialmente las religiosas, estaban plagadas de detalles que había que realizar con una precisión impecable. Bastaba un olvido insignificante, un ligero error en la práctica del ritual para que hubiese piaculum. Una palabra mal pronunciada, una ofrenda mal colocada, una libación mal extendida o un instrumento cambiado de posición, eran otros tantos piacula. Estos piacula eran especialmente graves y numerosos en los ritos funerarios y en el culto a los dioses.

Algunos sacrificios afectos de piacula debían repetirse una y otra vez hasta treinta veces, hasta lograr la perfección absoluta. Lo más frecuente es que el acto expiatorio consistiese en un sacrificio siendo la víctima un animal. Ciertos sacrificios tenían un caracter general, como por ejemplo la porca praecidaneae que cada año se ofrecía a Ceres antes de conseguir los frutos nuevos; y estaba destinada a expiar los errores del ritual funerario que hubiesen podido ser cometidos desde la precedente recolección.

Había incluso piacula preventivos en el sacrificio de las víctimas llamadas praecidaneae que se inmolaba la víspera de los saceificios solemnes. La expiación no era admitida cuando la falta había sido cometida o la violación perpetrada voluntariamente.”

Según estos datos el colocar ese clavo significaba buscar purificar a la persona de los males que había hecho. Castigo y limpieza. Un significado parecido a lo que encontraron en sus vaginas. Varias pequeñas hojas de clavero con una flor:

“Flores regulares de cinco pétalos y numerosos estambres, y el rudimento del fruto que se sitúa debajo de la flor y no en su seno; de manera que cuando aquél llega a su plena madurez, el cáliz -que suele persistir- lo corona. Los pétalos plegados con los estambres dentro forman la cabeza del clavo.”



Tal parece que el asesino quería castigar y luego purificar los restos y si a eso le agregamos  el historial de las chicas asesinadas, todo va encajando. Las chicas estaban desacreditadas ante la opinión pública. No habían tenido suerte en su vida y eso las malas lenguas no lo perdonan. Hablaban mal de ellas, especialmente las puritanas de la iglesia.






Alrededor de la iglesia se movía el asesino, es por esto que todos los que acostumbran a visitar el templo fueran interrogados. Lo último que faltaba era buscar la procedencia de la flor del clavero y ya tenía la información, esto catapulto sus sospecha y es por ello que ya tenía la idea de quién era el asesino y además el motivo. Con la trampa que había ideado, este caería en el anzuelo.

El investigador se aposto próximo al lugar que la última vez vio al sospechoso a eso de la medianoche. Ya eran la 1:40 de la madrugada cuando observo una silueta en la oscuridad de la noche moverse por el follaje. Al detective le brillaron los ojos muy parecidos al de las panteras cuando están de cacería, vio que sus sospechas eran fundadas. Todo estaba saliendo según sus planes. 





Siguió al individuo buscando no despertar sospecha, necesitaba saber dónde estaba su escondite. Siguieron el curso del rio, pasando por una hondonada. En la proximidad de un enorme árbol doblo a la derecha. No había camino por allí, pero se notaba que ya se había caminado por ahí. Era muy difícil la persecución sin hacer ruido. El elemento apuro el paso, tal parece que se dio cuenta que le perseguían y repentinamente se esfumó en la vegetación y la oscuridad.




El criminal entro a la cabaña donde estaban las chicas secuestradas. Tanto Alicia como Cristina se exaltaron al escuchar el ímpetu con que se abrió esa puerta, se imaginaban que algo grave pasaba. Alicia escuchaba mucho ruido, luego de la entrada del que se supone era el criminal quien había entrado. Luego de un rato, efectivamente era este quien andaba por ahí, su corazón se aceleró mucho. La puerta del cuartucho donde estaba se abrió de golpe y el homicida entro con su capucho arrastrando a una mujer. A esta si conocía, eran amigas cercanas, Cristina. Sus ojos se desorbitaron, le haría lo mismo que a la otra.

Subió a Cristina a la mesa con dificultad porque la chica no se dejaba, a pesar de todo el elemento parecía que tenía que esforzarse mucho para lograr su objetivo, la amarro a la mesa y así logro aquietarla. Y estaba lista para el sacrificio. Alicia, solo pensaba que podía hacer para evitarlo y más que sospechaba que ella sería la otra. El elemento entro a otro cuarto y de allí vino con sus armas, el enorme cuchillo de carnicero y el hacha. No cabía duda de lo que pasaría. Antes de iniciar su ritual se quedó mirando a Alicia con ojos feroz; pero continuo hacia Cristina al poco rato. La tomo de los cabellos y acerco el cuchillo hacia su cuello. Cuando ya la iba a matar, en eso se escuchó un enorme ruido. Alguien había tumbado la puerta y penetrado al lugar.



El criminal que en un primer momento se perturbo, cuando reacciono levanto el cuchillo para matar a la chica y en ese momento se escuchó una detonación..



En el pueblo se escucharon disparo, todo mundo se despertó, se escuchaban un poco lejanos. Las autoridades estaban en la calle. Habían pasado unos treinta minutos desde las detonaciones, hasta ahora nadie sabía nada. De repente alguien venia corriendo gritando que ya lo tenían, que venían por detrás de la iglesia, todo el pueblo se agolpo hacia la Iglesia, todos querían saber de quien se trataba.

Cuando las personas llegaron hasta allí, pudieron ver a las dos chicas, estaban vivas, todos las rodeaban, las personas hablaban todas al mismo tiempo. Querían saber los detalles. Más atrás traían un cuerpo subido en un burro y cubierto por una manta. La gente seguía preguntando que de quien se trataba hasta que lo dejaron caer al suelo. El Capitán se acercó y le quito la manta. Todos estaban sorprendidos. Estaban incrédulos. Se preguntaban que como podía ser. Nadie había sospechado de Patricio de la Fuensanta Ibáñez, el dueño del Murcia. 




Las personas pedían explicación, que paso aquí?. El investigador pidió calma y silencio, quería aclarar algunas interrogantes. Este señor siempre fue su sospechoso, por eso había ido en varias ocasiones al Murcia, donde precisamente se topó con el amor de su vida, Cristina. Había previamente investigado las personas del pueblo. Con relación al Don Patricio se llegó a enterrar de su fanatismo por la religión y sus críticas hacia las jóvenes que eran difamados. En las tertulias que sostenían en la iglesia siempre se expresaba muy mal de esas jóvenes como pecadoras. No quería saber de estas. Hizo investigación de la flor y la hoja que se habían encontrado en las vaginas de las chicas asesinadas a partir de ahí, solo espero las investigaciones de la Necrocia. Comenzó a investigar sobre las compras del Murcia y se enteró de que cada mes recibía cajas de comida de España y entre la lista de alimentos había encontrado el envío de La flor del clavero con su fruto y en grandes cantidades, se suponía que eran para la preparación de los alimentos del restaurant, pero nadie más traía eso al pueblo. Eso le hizo llegar a la conclusión de quien podía ser el asesino: Don Patricio de la Fuensanta Ibáñez. 



Humberto Guerrero Reyes

                                      

Fin




sábado, 30 de mayo de 2020

La flor del clavero. "El principio del fin"


El principio del fin….




El detective no estaba seguro de si había acertado a su perseguido. Parecía que este conocía muy bien esos contornos y por donde huir, se le estaba siendo difícil darle alcance.  La maleza y los arboles no ayudaban. Parece que el individuo se esfumo. Lamentablemente se le perdió. Estaba frustrado, lo tenía tan cerca. Se decidió a regresar, luego daría una batida con más agentes. Mientras regresaba pensaba en cuando llego al lugar del crimen. Comenzó hacerse una serie de cuestionamiento. Ángel David, el hijo de la asesinada estaba allí entre las gentes. Hay que ver si sabía que fue a su madre que habían asesinado. La mayoría de los de la reunión ya habían llegado. No vio algunos. Vamos a investigar! Se dijo.

Cuando llego encontró a las personas rodeando al cura, algunos se habían marchado después que escucharon los disparos. El cura estaba con algunas de las mujeres de la comunidad. Comentaban lo que acontecía, al ver al Capitán se dirigieron a este junto algunos uniformados, querían saber que había ocurrido. Les conto todo, indico que más tarde le seguirían la pista.

El Capitán se dirigió al cuartel policial. Llamo a su secretaria y le pidió que citara a todos los hombres que estuvieron en la reunión con el cura incluyendo los sacerdotes de la iglesia junto al sacristán. Los interrogatorios se llevarían a cabo a partir del siguiente día, comenzando en la mañana temprano. Le ordeno que hiciera las citas de forma aleatoria, pero que comenzara con los cura y el sacristán, luego los demás. Estaba convencido que dentro del grupo de todos los entrevistados estaría el asesino.





El pueblo era una comidilla con relación a los acontecimientos. Todos solo hablaban de las desapariciones, los asesinatos y ahora las citaciones.  El pueblo era todo nervio. Habían citado hasta al Alcalde y los curas. La gente estaba sorprendida, porque eran autoridades, pero como se había hecho por citas que suponían ser de asistencia voluntaria, las personas preferían ir por no caer en las lenguas peligrosas de la población. Se entendía que si alguien se negase es porque tenía algún tipo de culpabilidad. No faltaron los que pusieron su voz de protesta, aduciendo que esto lo difamaba, ya en el cuartel le explicaban que era mejor someterse al interrogatorio y salir airosos que seguir sospechosos ante la opinión pública. Además las personas querían la cabeza de alguien. Aquella locura tenía que llegar a su fin. 






Al siguiente día se iniciaron los interrogatorios bien temprano. Llego el personal de la Iglesia, con estos tomaron toda la mañana, siguieron los comerciantes en hora de la tarde. Toda la jornada se extendió hasta cerca de la medianoche con las personalidades de la población. Al segundo día siguieron con los que faltaban, ya para las cinco de la tarde habían concluido.



Algunos de los interrogados llegaron a la iglesia a conversar con el cura. Allí estaban: Ángel David, el hijo de Doña Ramona y heredero de la fortuna de esta; El Sacristán que siempre se mantenía cerca tratando de escuchar lo que hablaban los ricos del pueblo;  Don Víctor Almonte, el dueño del Hotel, el Alcalde y el Cura. Todos daban dato de su interrogatorio, Don Víctor decía que nunca debieron llevar a los curas allí, que eso es una falta de respeto a las sotanas. El cura disculpo a las autoridades recordando que dentro del templo se había cometido un crimen y nadie estaba a escapo de ser sospechoso. 






Don Víctor que era uno de los que habían interrogado el segundo día les dio una primicia al grupo. Cuando a él lo estaban interrogando, en ese momento se comentaba en el cuartel que los resultados del análisis a los objetos encontrados en la vagina de las víctimas habían sido analizados e identificado. Que cuando se mencionó esto, el detective detuvo todo y fue a consultar con su equipo. De allí vino muy pensativo, refirió este. Eso me preocupo mucho. Tal parece que a él no fue solamente que le preocupo. Todo el grupo se quedó pensando. Se preguntaban, Que pasara ahora?

Cuando más discutían por los asesinatos los asistentes a la iglesia, llego el detective. Al verlo todo callaron, se pusieron en atención a lo que este hablaría. Había mucha preocupación. Hasta que el detective se dirigió al grupo: “Señores, ya este caso está resuelto”, todos se quedaron atónitos, todos hablaban a la vez, hasta que el cura mando a callar y le dijo al detective, "Por favor, diga lo que va a decir”. Les dijo que en el día de mañana convocaría a una reunión de las autoridades y les informaría quien era el asesino en serie. Envió a todo mundo a sus casas a descansar y los convoco para las diez de la mañana.



Todos partieron hacia sus casas, incluyendo al detective y dos de sus asistentes. El Capitán dio órdenes a sus hombres de no dormir esa noche. Los dividió en diferentes lugares del pueblo y el mismo se quedó a la expectativa. Eran alrededor de la una de la madrugada cuando el Capitán noto movimientos por detrás de la iglesia, precisamente por la ruta en la que había perseguido al asesino. Él se había apostado en la cercanía, porque tenía las sospechas de que se toparía nuevamente con el asesino. No permitió que este lo viera, solo lo siguió de forma sigilosa. Solo pensó en que esta vez no escaparía y finalmente el caso quedaría resuelto.





Humberto Guerrero Reyes

Continuara……

jueves, 28 de mayo de 2020

La flor del clavero. "Mientras hay vida; hay esperanzas"


Mientras hay vida, hay esperanzas




Aquella noche, Cristina había salido como siempre del Murcia. Se encaminaba a su casa. Era tarde de la noche, se habían corrido un poco más porque los clientes estaban entretenidos y consumiendo. A la chica aquello no le agradaba, era madre soltera y sentía temores de lo que en los últimos meses venía sucediendo en los contornos. No se veía a nadie en las calles. La verdad es que ella ni se enteró de lo que paso, sintió como la zarandeaban y luego le tapaban la boca, un profundo sueño se apodero de ella y perdió el sentido.



Despertó en un lugar feo, oscuro, la mugre estaba por doquier. Se veían las ratas y cucarachas, despertaba un muy mal olor. Intento moverse y se dio cuenta que estaba atada y amordazada. Alguien encapullado abrió la puerta y la miro. No le dijo nada. Cerró y se fue, antes de cerrar quise decirle algo, pero de mi boca solo salió un gruñido. No podía decir nada. De todo modo el tipo cerró. "Me quede sola en la oscuridad. Sentía un gran pánico, con todo lo que acontecía en el pueblo, me imagine que trataba del asesino serial del que todos hablaban", se dijo. Me llegó la hora!, se preguntaba que por qué ella, que había hecho para ser una de sus víctimas. Que sería de sus hijos en esos momentos y más tarde después de su muerte. Le entraba la desesperación, se movía intentando zafarse, pero no podía, las ligas estaban bien atadas. El cansancio la venció. Sentía repugnancias, pero que podía hacer contra su suerte.



Todo ese día, Cristina no había probado bocado. En hora de la noche fue el individuo abrió la puerta, le puso un plato con guineo salcochado y pedazo de queso blanco y un poco de agua en una lata. Le soltó una sola mano y le quito el vendaje de la boca. Le acerco la comida con brusquedad. Si era para asustarla lo consiguió. Le indico que apurara los alimentos, lo cual hizo porque sentía ardor en el estómago, apuro toda el agua y la puso otra vez, en la posición anterior.



El asesino cuando salió dejo la puerta abierta. La chica comenzó a sentirse un poco más tranquilo. Por lo menos no moriría de una  vez. Comenzó a pensar si con las demás fue así, al cabo de un rato escucho ruido de chasquido que venían de otro lugar de la casa, los ruidos venían acompañados de gritos de muerte. Comenzó a desesperarse. Los nervios la traicionaban. Parece que estaba asesinando a otra, esta gritaba muy desesperada. Quien será? se preguntaba. Sera alguien del pueblo? Dios!!! Qué horror.

Cristina no sabía que  su amiga Alicia estaba siendo testigo horrorizada  de lo que ella escuchaba. Se trataba de la mujer que descuartizo frente a esta. Se encontraban en una habitación próxima. Parece que el asesino raptaba a las jóvenes y después de un tiempo de tenerla en cautiverio las asesinabas. De pronto ya no se escuchó más nada y pasado unos minutos se escuchó un portazo, señal de que alguien había salido.





Pasaron varios días luego de todo aquello. El asesino iba una vez al día y le daba de comer y beber. Repentinamente se escuchaban disparos a lo lejos. Afuera estaba pasando algo. Había movimientos en la zona. Cristina se emocionó, en su ser surgió una esperanza. Quizás era la policía que había dado con el homicida. De su parte Alicia estaba en la misma. Confiaban que algo pasaría que la salvaría a cada uno en el lugar en que se encontraban. De repente se escucharon pasos apresurados próximos a la cabaña donde estaban las jóvenes. Alguien entro muy violentamente. Se escuchaban ruidos dentro del inmueble. Los corazones de las jóvenes latían muy acelerados. No sabían lo que estaba pasando, ni quien había entrado allí.









Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..

martes, 26 de mayo de 2020

La flor del clavero. "La persecusion"


La Persecución
El dibujo del rostro y su valor contemporáneo de alteridad


Tienes El (tienesel) en PinterestEl detective Ramírez Pérez cuando salió de la reunión con las personalidades de la Iglesia hacia el cuartel de policía, iba analizando la reacción de los presentes ante las declaraciones que dio. Sus sospechas iban en aumento, pero no podía desesperarse, tenía que esperar las pruebas de laboratorio. El asesino aparentaba tener mucha sed de sangre y tarde o temprano cometería el error que esperaba y más después de saber que podía estar entre los sospechosos. Había que estar bien vigilante. El momento se acercaba.




Llego al cuartel policial. Era ya de noche. A esa hora había poco movimiento y más en un poblado que pocas cosas pasaban. Lo del asesino en serie en la zona es algo nunca visto en el país y mucho menos en esta zona. El cuartel policial de aquí no hacía mucho que lo había construido, funcionaba en una pequeña casa de madera. Un lugar estrecho y nauseabundo, pero por diligencias de políticos y empresarios se consiguieron los fundos y se construyó un lugar en concreto, con pequeñas oficinitas que albergaba los diferentes departamentos a través de dos largos pasillos, estrechos y oscuros. En la parte  principal, a mano izquierda estaba el recibidor donde había un escritorio de un ancho de dos sillas y donde se recibían los querellantes, al lado funcionaba la fiscalía. A mano derecha estaba el despacho del jefe superior. En la parte posterior estaban las celdas.




El Capitán llego agotado. Se sentó de un tirón y se quedó analizando la situación. No se había acomodado lo suficiente cuando tocaron a su puerta. Era el oficial del día y abrió apresurado y le informo de otro asesinato, golpeo fuertemente el escritorio y pregunto que donde, cuando le dijeron que había sido en la iglesia, no lo dejo terminar, se apresuró a salir hacia allí. Se iba preguntando que como podía ser si hace menos de una hora todos habían estado allí, ¿Qué paso se iba preguntando?

Lucena | Blog de Arcángel Bedmar



Llego a la Iglesia, había muchas personas ya en los alrededores. Todos comentaban y se veían muy asustados. La policía tenía que emplearse muy a fondo para evita que dañaran cualquier rastro. El Capitán penetro hasta la estancia del hecho. Todo un desastre. El asesino había acabado con la vida de Doña Ramona. No le importo hacerlo dentro del templo sagrado. Esto enalteció más a los ciudadanos. El cuerpo estaba todo destrozado, aun las partes estaban caliente. La sangre estaba desparramada por doquier. Había huellas de zapatos marcada de color rojo. El asesino tubo que empaparse bien de esta para cometer su crimen. Le había cortado el cuello allí mismo. Todas sus coyunturas habían sido separadas. Había desnudado a la mujer para hacer más fácil su ritual. Llamo la atención que la cabeza estaba alejada de las partes cercenadas, estaba detrás de la puerta de atrás, parece que había escapado por allí según las huellas. Parecía que se llevaría la cabeza y luego se arrepintió. El detective pregunto si alguien había seguido el camino de esas huellas, le dijeron que no. Se dispuso a seguir el rastro. El cuerpo mutilado presentaba las mismas características que los anteriores. El clavo en la mano izquierda y aquella cosa que se introducida en la vagina de la víctima.

 C. Auguste Dupin - Wikipedia, la enciclopedia libre


El detective salió por la puerta trasera. Siguió las huellas,  paso frente al local donde había estado reunido con las autoridades hacia un rato. Paso por un estrecho pasillo que dividía las habitaciones de los sacerdotes con la cocina. Del lado detrás había un pequeño conuco sembrado principalmente de plátanos y algunos otros frutos y al final una empalizada que separaba la propiedad con el follaje del monte. Había un pequeño camino que se dirigía al rio, continuo camino muy despacio acompañado de la oscuridad de la noche, estaba nublado, había lloviznado un poco cuando estaban en la reunión, pero no gran cosa. Antes de salir del monte se estaba despejando y de repente salió la luz de la luna y en la orilla del rio pudo ver una silueta. Sus ojos brillaron, apretó más el mango del arma que llevaba en las manos, cuando se acercaba pudo notar que alguien se mojaba en el rio las manos, pensó que al fin se resolvería todo. Iba como ladrón en la noche, al asecho del asesino, tomando todo el cuidado posible y de repente se dio algo que no esperaba, piso una rama seca que alerto al individuo, el detective grito a todo pulmón, Alto ahí, es la policía. El individuo entro en pánico y corrió a toda prisa. Se produjo un disparo, otro más. Al otro lado, en la iglesia todos se alertaron y corrieron hacia allí. Comenzó la persecución. El capitán solo pensaba que al fin todo se resolvería.



Humberto Guerrero Reyes

Continuara…..








viernes, 22 de mayo de 2020

La flor del clavero. "Un criminal en el grupo"


“Las autoridades. Un criminal en el grupo”




En el Hatico había varios negocios; aunque no era un pueblo muy grande, pero tenía buena ganadería y buena agricultura. Vendían al por mayor y por eso desde la capital, principalmente, venían con sus camiones a comprar muchas mercancías. Había un hotel principal, considerado el mejor del pueblo, Hotel “La Perla del Sur”. Su dueño era Víctor de Jesús Almonte, oriundo del lugar. Sus padres trabajaron la ganadería por años y lograron mandarlo a los Estados Unidos. Dicen que este señor se involucró en asuntos ilegales y tuvo que venir para que no lo mataran. Víctor estuvo en muchos negocios mafiosos y todos lo sabían, es por ello que algunos miraron hacia este cuando se mencionó la palabra “sospechoso”. Víctor era un hombre robusto. Estatura mediana. Una gran nariz y boca grande. El no ser una persona alta y al ser corpulenta se veía más pequeño de lo que realmente era. Su vida sedentaria de los últimos años le provocó que su abdomen se inflara más de lo debido. Tenía las manos grandes y ásperas. Los ojos saltones que al mirarte profundamente daban miedo, conociendo su historial más.







Del dueño del hotel no había quejas hasta ahora. Trataba de manejarse sin escandalizar. Tenía fama de mujeriego, ya que era buen partido y más en una zona donde había tantas personas pobres. Muchas muchachas tenían la esperanza de ser escogida por el caballero.




Ramona Vicenta Núñez viuda del Orbe. Gerente del principal banco. Una mujer regia. Ya estaba pasado meridiano, blanca como el papel. Pero rizado y negro. Se le veían Tanto que le consumía el rostro. Había enviudado dos veces, quedando con buena fortuna. El dinero le había traído paz económica, pero no así espiritual. Se sentía sola y había encontrado refugio con una gran amistad que había iniciado hace años con el párroco. No salía de la iglesia, buscando a Dios, según ella. Todos decían que era actualizando cada día al sacerdote de los chismes que sonaban en el medio. Pero que no decía sobre las visitas ocultas que le hacía Don Ignacio Ortiz, el dueño de la ferretería y quien también era viudo.






Doña Ramona era la madre de Ángel David Núñez. Un chico que andaba rondando los 30 años de edad, soltero y muy mujeriego. Se dice que había tenido algún tipo de relación amorosa con dos de las victimas del asesino en serie. El  joven era problemático y se había encontrado en muchísimos problemas de faldas. A raíz de todos esos problemas, la señora andaba con el joven a rastro donde quiera que fuera. La iglesia era un lugar a donde los principales personajes de la comunidad no faltaban. Hacían vida religiosa aunque no cumplieran con los preceptos  religiosos nunca. Todos incursionaban en el mundo de la política también. Veían la política como algo empresarial que tenían que invertir

Todos los mencionados estaban en el lugar de la reunión adjunto a muchos otros ciudadanos prominentes de la comunidad cuando surgió el comentario del detective. Las sospechas entre ellos eran parte de los comentarios de todos. Había muchas personas que tenían colas que pisarle y por ello se hacían sospechoso de lo que está pasando.




Las declaraciones del detective crearon  sorpresas en unos, disgustos en otros, indignación en algunos. Estos últimos exigían que el Capitán aclarara sus palabras, Que mencionara a quien se refería. Pero este dijo que no, alego que eso entorpecería las investigaciones. Las personas allí se pusieron de pie y salieron sintiéndose ofendido. El Alcalde, el párroco y algunos más se quedaron otro momento junto al investigador. Este refirió que habían encontrado un cuerpo más. Este era mucho más antiguo. Estaba en una zona mucho más alejada en el monte. Tenía todas las características de los demás. Decía que el asesino era un elemento cruel. Le gustaba la sangre. Según refirió el elemento se había deleitado asesinando a esta joven. Le había tomado por los cabellos había penetrado el filo del cuchillo por su cuello cortando la yugular, la tráquea y cuando el cuchillo tubo alguna dificulta para hacer su labor, había tomado un hacha y acabado se separar el cuello del resto del cuerpo. Según las investigaciones parecía que quería quedarse con la cabeza como trofeo, pero que luego desistió.




Doña Ramona era una de las que se había quedado un rato más. Cuando terminaron todos se despidieron, pero Doña Ramona le dijo al sacerdote que quería conversar con él. Bueno, le especifico que quería confesarse. Le digo al hijo que se fuera que se quedaría un rato más. El párroco le dijo que lo esperase uno diez minutos a lo que esta asintió. Ya había oscurecido. Todos se habían retirado. La señora decidió cruzar hacia la iglesia que era donde estaba el confesorio, para llegar hasta allí entro por la sacristía, esta estaba a oscura alumbrada por la claridad de la luna. Con todo lo que se había hablado sintió un frio intenso en el estómago de susto al pasar por allí. Se armó de valor,  pensó: “Yo soy una vieja y las que andan matando son jovencitas”. Ya casi alcanza la salida, cuando sintió una mano fría que la sostenía del brazo. Casi sin reaccionar, inmediatamente un brazo le fue colocado alrededor del cuello, sus ojos se desencajaron. No sabia lo que pasaba, a seguida le taparon la boca, era una enguantada. La mujer era fuerte, forcejeo con el individuo y logro medio virar la cabeza. Su sorpresa fue mayor, porque a pesar de que el individuo estaba encapuchado logro reconocerlo. Perdió la poco ventaja que tenía con la sorpresa que se llevó. No pudo más



Humberto Guerrero Reyes

Continuara….


martes, 19 de mayo de 2020

La flor del clavero. El asesino esta aqui


El asesino esta aqui





La Iglesia católica del pueblo era la tradición de la mayoría. Esta presenta un estilo romántico. Un hermoso campanario bastante elevado, desde allí se puede ver gran parte de la ciudad. Tiene un interior relativamente amplio para la comunidad. Se observan unos hermosos vitrales, no muy amplios, pero bastante agradable a la vista. En estos se pueden observar diferentes paisajes de la Biblia. Cuenta con un órgano con tubos y teclados. Tres altares, el principal era de mármol. En un lado izquierdo del templo principal custodiaba la virgen de la Altagracia y del lado derecho, el Sagrado Corazón de Jesús. Al fondo del altar la vista se recrea con una gran imagen del Cristo crucificado.



La Iglesia de la localidad estaba dividida en tres naves. Los lados pequeños con los dos pequeños altares y la parte central ampliada llena de bancos con un pasillo central. A  un lado de la nave izquierda estaban los confesonarios. Fuera del templo, del lado derecho se podía apreciar un amplio local con una mesa central acompañado de sillas, que servía para reuniones. Regularmente venían autoridades de la comunidad a reunirse con el párroco principal. 



La parroquia de Hatico tenía cuatro sacerdotes asignados. El párroco principal era el sacerdote Juan de Dios Ávila de La Cruz. Oriundo de la provincia María Trinidad Sánchez. Teólogo. De tez canela. Su estatura llamaba mucho la atención porque era muy alto, seis pie cuatro pulgadas. De contextura delgada. A pesar de que no estaba muy entrado en edad tenía dos grandes entradas en su frente que dejaban ver que pronto se asomaría la calvicie. Frente amplia, ojos saltones, las manos grandes y dedos finos. Había pasado su vida de mayormente en Jacabacoa, en donde se había ordenado como sacerdote. Venia de una gran familia, ocho hermanos, él era el número cuatro. El único que dedico su vida al señor. 



Los cuatros sacerdotes de la iglesia se hacían acompañar por un sacristán: Camilo Alonzo.



Era oriundo de la comunidad, nacido y criado allí. Un personaje muy peculiar. Un hombre de gran fortaleza. Áspero, era un tipo rustico. Tenía los ojos desorbitados para colmo. A pesar de eso la gente decía que cuando lo terminas de conocer, es buena persona. Camilo nunca se había casado. Llego a la iglesia siendo un niño y se dedicó a trabajar para los curas hasta que decidieron hacerlo sacristán. Para el la religión se convirtió en un fanatismo. Era muy crítico de aquellas personas que andaban fuera de la gracia de Dios. Decía que la biblia establecía la obediencia de la mujer al hombre y que aquellas que no hacían lo que decía la Biblia no verían el reino de los cielos. No estaba de acuerdo de nada de lo mal hecho.



La falta de estudio y su poca relación con las personas llevo a Camilo a ser una persona huraña. Realmente él no estaba muy a gusto con esto, pero no había de otra. Cada día se levantaba. Tocaba la campanada de las cinco de la madrugada. Había una señora que lo ayudaba con la limpieza; pero todo lo que tenía que ver directamente con la celebración de las misas, era exclusivamente manejado por él. Cuando se iba a dar alguna reunión lo preparaba todo para que el párroco se sintiera satisfecho de su trabajo. Muchas veces recibía las autoridades y conversaba con algunos de forma muy animada. Con quien había congeniado más había sido con el español dueño del restaurant el Murcia. Al parecer Don Patricio y el sacristán tenían pensamientos parecidos en cuanto al fanatismo religioso. Siempre comentaban sobre la poca fe de muchos ciudadanos del pueblo y hasta mencionaban los chimes de los barrios. 



Nuestro investigador de los crímenes, el Capitán  Ramírez había sido invitado a la reunión que el Alcalde y las demás autoridades del pueblo tendrían con el cura, además de haber invitado a ciertos comerciantes influyentes sobre el tema de los asesinatos. Allí se encontraban todos. La reunión era todo un jolgorio. Se veían desesperado y desesperanzados sobre la situación, no sabían cuál iba a ser la próxima mujer que fuera asesinada. El párroco exigió orden y le dio la palabra al Alcalde como máxima autoridad. Este se veía totalmente perdido. No sabía que decir ni hacer. Las quejas le llovían a el como máxima autoridad civil del pueblo. Como político al fin le tiro la papa caliente al investigador. Lo interpelo para dijera los pasos que había seguido. El Capitán Ramírez comenzó diciendo el patrón que había seguido el asesino. Mujeres jóvenes, algunas madres solteras, otras con relaciones dudosas. Tenían en común que habían tropezado mucho en la vida y todas habían entrado en el descredito, cosa que no necesariamente tenía que ser verdad. También hablaron sobre la forma en que se habían encontrado los cuerpos. Mutilados, totalmente dividió en trozos con un clavo en la mano izquierda y con algo introducido en la vagina. En cuanto a este último elemento aun esperaban la información del laboratorio.



Las informaciones dadas no llenaron las expectativas de los presentes. Exigían mas sobre el particular.

El detective no podía darle mas dato, aunque inquirió que si había algo. Tenía sospechosos. Dijo que había estado haciendo investigaciones y que pronto darían resultados finales. Todos murmuraban. Les había saltado la curiosidad. Querían saber sobre esos sospechosos. Era un pueblo pequeño. Todos se conocían. Necesitan saber sobre quienes las autoridades habían puesto su mira. Desesperaron tanto al detective que este le dio un dato muy importante. Les dijo. El principal sospechoso está aquí en este recinto.






Humberto Guerrero Reyes

Continuara….