Lupa (Tercera entrega)



La primavera  es una hermosa estación durante la cual la naturaleza renace de forma esplendida, El framboyán es el árbol nacional de la Republica Dominicana y durante la primavera su majestuosa belleza es mayor que en el resto del año, llega a crecer enorme como los cuentos de nuestra niñez cuando nos contaban que una mata de habichuela había llegado hasta el cielo. Las ramas de este hermoso árbol se extienden cuan cristo en la cruz abarcando todo el universo, proyecta una agradable sombra  la cual es aprovechada por los parroquianos para cobijarse  del  sol incandescente   después del mediodía.
Luego de almorzar al mediodía la “bandera dominicana” (arroz, habichuela y pollo) no se puede quedar una sabrosa taza de café caliente que deleita el paladar, pero que en esta época enciende más el calor de nuestro cuerpo.
Remigio Antonio De La Cruz Solano (Don Remi), era un hombre fornido de unos 69 años de edad. Muy jovencito había participado en la Revuelta Armada de abril de 1965, era un alistado del ejército y mantuvo fidelidad al líder del Centro de Enseñanza de la Fuerzas Armadas (CEFA) quienes combatían contra el interés de la mayoría de la población.
Don Remi era uno de los que se sentaban debajo del framboyán a jugar domino  y pasar el rato. Vivía en una buena casa del sector manteniéndose de la pensión que le habían dado como coronel retirado.
Cerca del grupo se encontraban  Gustavo y Pocho quienes estudiaban los movimientos de Don Remi porque habían planificado penetrar a su vivienda a buscar lo que no era de ellos. El golpe se daría esa misma noche y no querían perder detalles, ya llevaban más de una semana planificando ese desenlace.
Don Remi tenía por costumbre acostarse a las nueve de la noche. A eso de las dos treinta de la madrugada los cacos deciden poner en ejecución su plan. Entraron por el patio y forzaron la puerta trasera, lograron penetrar a la vivienda y se dirigieron a las habitaciones en busca de dinero.
El viejo militar era muy ligero de sueño escucho ruido en la cocina y se quedó en su cama, esperando su momento. Cuando vio una silueta acercarse al almario saco su vieja arma y disparo. El cuerpo del malhechor rodo por el piso e inmediatamente se escucharon ruidos en la sala, parecía que alguien se apresuraba a huir. Don Remi con mucha agilidad se dirigió a la puerta principal, abrió y vio a alguien huyendo del lugar, disparo de nuevo. El ladrón callo, poniéndose de pie inmediatamente y desapareció.

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