Lupa (Sexta entrega)



Camilo Antonio Rodríguez era el hermano mayor de Rosa, fue un niño que nació grande, demasiadas responsabilidades desde pequeño. Solo había que verlo para saber de su seriedad, era muy correcto y trabajador. Comenzó la niñez lustrando zapatos (limpiabotas), recogió cartones y botellas para venderlo.

Los vecinos decían que se iba a los extremos, recordaban aquel día que el chico encontró la cartera del Pastor evangélico “Don Chucho”. La cartera tenía dos mil pesos y el “tonto” como le llamaban fue y se la devolvió. Se reían recordando la recompensa que le había dado el pastor, veinte pesos.

El Papa de los Rodríguez le puso ese nombre por la admiración que sentía del comandante Camilo Cienfuegos, de la Revolución Cubana. Siempre andaba buscando las hazañas de este guerrillero y contándosela al chico,

Camilo desde su adolescencia se las había pasado perdidamente enamorado de la hija de la profe Chea, la profesora más popular de la escuela pública.  No se atrevía a decirle nada porque no tenía nada que ofrecerle, pero tan pronto comenzó a trabajar en la zona franca se decidió e iniciaron su noviazgo, vivía soñando con el día en el pudiera hacerla su esposa.

A Camilo le gustaban las cosas muy correctas, por eso tenía problemas con su hermano menor Gustavo y sus gustos por lo ajeno, pero, el mismo decía el viejo refrán de que “la sangre pesa más que el agua”. Ahora bien, en cuanto al amigo Pucho, pues a ese sí que no soportaba, había escuchado de todo el prontuario delictivo que tenía ese rufián  y la sangre se le calentaba. Es por lo tanto que Rosa llego a pensar hablar con este del ultraje de Pocho, pero luego se arrepentía pensando en las consecuencias que podría tener todo aquello

Rosa recordaba aquel día de terror cuando su hermano toco a la puerta estando Pocho allí, por su mente pasaron todo tipo de pensamientos. Pocho que había pasado por todas clases de suerte reacciono rápido. Tomo un cuchillo que traía en la cintura, le dijo a la chica que cuidado si decía algo y se escondió debajo de la cama. Rosa se cubrió el cuerpo con una sábana, antes de que su hermano entrara a la habitación.

Cuando Camilo entro con rapidez le pregunto qué está pasando. Rosa le dijo que con qué. Que he encontrado la puerta cerrada a esta hora de la mañana y tú no habría, le dijo. Hahn, le infirió Rosa. Es que no me sentí bien, me dolía la cabeza y la barriga y me acosté un rato. El chico pensó muchas cosas, pero andaba de prisa. Le dijo: me voy de una vez, solo vine a buscar el carnet del trabajo que se me quedo.

Se marchó seguido y de una vez apareció Pocho antes de que ella se bajase de la cama. La tomo por el brazo y se acercaron a asegurarse de que Camilo se había ido realmente. Después de esto las cosas se ponían más fácil porque ella no quería problema y el aprovecharía esta ventaja. Esta vez la violación fue en la cama. Al principio Rosa se resistía a los besos, pero con su insistencia y ambos desnudo termino respondiendo a las caricias, aunque en el fondo lo brusco del delincuente le molestaba.,

Las visitas de Pocho se hicieron con más frecuencias y ya la chica ni siquiera se defendía. Ella entendía que se  estaba enamorando. Comenzaba a pensar con seriedad en Pocho. Se daba cuenta que comenzaba a extrañarlo y desearlo. Esos encuentros amorosos cada vez eran más satisfactorios.

Ya la pareja tenían dos meses viéndose cuando aquel día Rosa no conciliaba el sueño. Algo le preocupaba, sentía un nudo en la garganta, su instinto le decía que una mala noticia le darían. A eso había que añadirle que su salud no le estaba respondiendo bien últimamente.

Los padres de Rosa se levantaban temprano para salir a trabajar. La madre limpiaba en el ayuntamiento y el padre trabajaba en la recolección de basura. Ambos estaban tomando café cuando llegaron varios vecinos despavoridos a informarle sobre un tiroteo que había habido en La fuente. Decían que habían matado a un tal Gustavo de la Macarena.

Los padres de Rosa sabían lo que tenían. La señora se abalanzo a la habitación y confirmo que su hijo no estaba. Rosa que estaba sentada en la cama lo había escuchado todo. Su cara se palideció, sabía que tanto Gustavo como Pocho salían a delinquir juntos. En ese mismo instante escucho a un vecino decir que el otro estaba baleado. La madre de Rosa no resistió más y rodo por el suelo. Todo fue confusión en la casa. Los hermanos también se levantaron al escuchar todo el jolgorio.

Aquello se convirtió en un infierno. Nada se entendía. Rosa en la cama no se movía, había perdido las fuerzas, su palidez aumento en todo su cuerpo, perdió el conocimiento.

Cuando Rosa volvió en sí, ya  no estaba en su casa, la habían llevado a urgencia, estaba en una camilla y una enfermera le coloca un algodón con verrón en la nariz. El medico de turno le indico unos análisis de emergencia antes de enviarla a  su casa. Cuando llegaron los resultados el medico la miro con preocupación y le dijo que tenía que pasar al consultorio porque tenían que hablar, pero que por un asunto de ley tenía que ser con la presencia de sus padres.

Continuara…

Humberto Guerrero






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