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Lupa (Quinta entrega)



Los sectores de La Fuente y Macarena eran dos sectores populares del Oeste de Santo Domingo. Antes de  que estos existieran allí había una explanada  llana y verde, llena de árboles frutales, arroyos, un gran rio. Próximo al rio la vegetación era exuberante.

El Estado decidió instalar unas fábricas a inicio de esta área y como abeja al panal  poco a poco toda esta zona se fue poblando. Siempre que estos eventos ocurren así, la ocupación es desorganizada. Cuando el Estado quiso urbanizarlo, ya era tarde. La mayor parte de estos sectores era marginal. Decenas de casuchas desperdigadas en zonas vulnerables se arremolinaban allí.

Con la urbanización llego la contaminación. La falta de servicios fue lo peor, y los ciudadanos teniendo que buscar alternativas para solucionar sus problemas primarios.

Doña Pilar de la Cruz era una señora morena que había nacido a finales de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Nacida y criada en el sector La Fuente. Con solo dieciséis años se fugó con Pedro Silvestre, quien se dedicaba a vivir de lo que apareciera. Tuvieron tres niños que lo iban criando por las gracias del señor. En los barrios marginados las cosas son así, las penas se consuelan entre todos, dicen que algún día saldrán de eso.

El hijo mayor de Doña Pilar se llamaba igual que su padre. De niño fue muy enfermizo y a un vecino se le ocurrió llamarle Pocho. Dice que había escuchado  por ahí que a las personas que se veían enfermiza le decían así. El apodo se le quedo al chico.

Un sábado en la mañana un vecino llamado Aníbal Pérez fue a buscar a Don Pedro para que le hiciera una conexión ilegal de energía eléctrica. Don Pedro era muy ágil subiendo a un poste de energía eléctrica sin necesidad de usar escalera. Don Pedro se alegró porque no había nada con que cocinar ese día.

Cuando el señor Pedro Silvestre subió al poste lo hizo con seguridad porque ya conocía el lugar, solo que ese día estaba muy ofuscado y perdió el cuidado; su cabeza hizo tierra con un alambre pelado, perdió el equilibrio y cayó de allí. Llegaron pronto a urgencia, pero ya era tarde, Don Pedro murió.

Doña Pilar quedo destrozada, a partir de ahí el hijo mayor, Pocho, tuvo que encabezar la familia con solo catorce años de edad. Dejo la escuela que no estaba avanzada para buscar que hacer.

En los países en vía de desarrollo, emplearse es difícil y cuando lo consigue, pero tú no sabes nada que hacer, los sueldos dan para poca cosa.

Los problemas y la falta de dinero llevaron al chico a  comenzar a delinquir con pequeños robos y luego algunos un poco más grande. Luego vinieron las drogas, acompañado de sexo con violencia.

Doña Pilar conocía muy bien el camino al cuartel de la zona, ya eran mucho las veces que tuvo que diligenciar sacar a su vástago de prisión. Aquel día que se habían escuchado disparos al norte del barrio por costumbre fue a revisar al cuarto de los chicos. Pocho no estaba. Su corazón se aceleró, le comenzó a doler la cabeza, ya no podría dormir más, ¿Dónde podría estar ese muchacho? Se preguntaba.

Cuando comenzaron a verse los primeros rayos solares, Doña Pilar salió a la calle, varios vecinos se le acercaron y le informaron que habían matado a  alguien en la casa de Don Remi. Unos vecinos decían  que uno, luego vino alguien y decía que eran dos.


La señora estaba confundida, no sabía qué hacer. Se decidió, avanzo a la casa de Don Remi. Todo aquello era un mar de gente, todos hablaban al mismo tiempo. Había vecinos en ropa de dormir. Encontró a una vecina. Esta le dijo que el muerto era un ladrón y que no era de la Fuente, era de la Macarena, un tal Gustavo.

Doña Pilar no sabía si alegrarse o preocuparse. Conocía a Gustavo, sabía que era amigo de su hijo. Sabía a qué se dedicaban y el bullicio comentaba que podía haber dos muertos. En eso salió Don Remi confirmo que sí, que eran dos y que también le disparo al otro, inclusive le vio caer y levantarse. Doña Pilar se puso pálida, inmediatamente salió hacia la macarena.

Continuara…

Humberto Guerrero


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