Lupa (Decimo tercera entrega)


El municipio de Juan Santiago en la provincia de Elías Piña es uno de los pueblos de las proximidades de la frontera de la Republica Dominicana con la Republica de Haití. Al igual que el resto de esos pueblos es de pocos habitantes, en la actualidad no pasan de 5, 000. Es polvoriento y con calles muy maltratadas en su gran mayoría. Aquí se dedican a la Agropecuaria  y la  Ganadería. Esta zona se convirtió en municipio siendo sección de Hondo Valle. Esta alrededor de Los Llanos, La Mata de Farfán; El Cercado.

El municipio de Juan Santiago está considerado como el más pobre del país. La mayoría de sus casas son casuchas raídas, cayéndose con la desesperanza, con enramadas como cocina donde para hervir un plátano o colar un poco de café hay que buscar leña y armar un fogón con leña y tres piedras.

Mientras más pobre es la persona más supersticiosa es; además de ser fiel seguidora de tradiciones culturales de los pueblos. Aquí se destaca una adivinadora muy popular, Agapita Montero, esta vivía en una casa de madera techada de paja. En su frente se notaba que habían regado muchas piedras y la  habían aplanado para mitigar el polvo. Del lado de atrás de la casa se extendía un gran patio que al final de este había una pequeña choza, dentro de esta un gran altar llenos de santos con velas encendidas.

En el Altar se destacaban un par de sillas de guano, una frente a la otra, colgando de una de ella había un pequeño bultito confeccionado de guano con un tirante para ponerlo en los hombros. A un lado una pequeña ponchera con agua limpia y a su lado un ánfora con una vela encendida en la parte superior.

En el altar se podían ver una serie de santos de veneración popular en la Republica Dominicana. Algunos no tan conocido aquí, decían que Agapita los había traído desde Haití, en donde la práctica del Vudú es muy común.

En los alrededores del patio todo estaba muy ordenado y limpio. Se veía pintado de azul y blanco toda el área y habían colocado algunas imágenes por aquel lugar que también era sombreado por dos matas de mango que difícil mente se les podían ver estos porque no le dejaban madurar en la mata.

Los pensamientos de Isa volaban hacia el destino que habían cogido las tres mujeres  que se habían subido en una guagua voladora de las que van al sur profundo. Visitarían a Agapita Montero para buscarle solución a los problemas de la familia Rodríguez y que la adivina de la taza no había podido llegar tan lejos. El día anterior no quiso entrar en detalle con lo que había vista en la taza de la madre de Rosa, pero fue algo muy malo, solo le dijo a las mujeres que tenían que seguir buscando para que puedan solucionar. Les aconsejo hacer el viaje a Elías Piña a buscar ayuda y hasta se ofreció para ir con ellas. Aquel era su pueblo natal y aprovecharía para hacer algunas diligencias.

Salieron muy de madrugada, en la primera guagua, se quedarían a orilla de la carretera y de ahí había que subirse en una vieja camioneta descapotada que las dejaría en su destino llenas de polvo.

Isa había advertido que cuando se anda en esta misión hay que tener mucha cuenta porque los malos espíritus andan suelto y pueden poner obstáculos para poder llegar al destino.

No había las mujeres de estar murmurando esta parte cuando una gran sombra se sintió pasar por encima de aquel vehículo y teniendo su primera desgracia de aquel día.





Continuara…

Humberto Guerrero

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