Lupa (Decimo quinta entrega)









Era cerca de la medianoche cuando nació él bebe. Se sentía un poco de calor, en la calle soplaba una brisa fresca. Un gran silencio por la hora que era. El hospital estaba tranquilo, solo salía bulla de la urgencia, ahí nunca se está tranquilo. Aunque el área de parto queda alejado de allí. En nuestros hospitales siempre hay mucha faena.
Rosa estaba exhausta pero feliz, había nacido, era una niña hermosa, pero por lo prematuro no se la pudieron dejar. Decían que tenían que dejarla un tiempo en incubadora. Los médicos se veían positivos. A Rosa tuvieron que hacerle una trasfusión de sangre ya que había perdido bastante. La familia estaba feliz, todos estaban allí, en la casa no había quedado nadie. Pasado un mes la niña le fue entregada a la feliz madre.

Como Rosa aún era una niña y no conocía de la vida, la nueva bebe se convirtió en la consentida de todos en el hogar. Gracias a Dios, todo había vuelto a la normalidad.

Comenzó a pasar el tiempo, y madre e hija ambas creciendo. Rosa estaba feliz con su bebe, pero su vida había cambiado, ya no era lo mismo, ya tenía que pensar con mayor responsabilidad. La madre de Rosa lo sabía y como mujer veterana sabía que el trato hacia su hija no podía ser igual. Tenía que tratarla como mujer y por tanto exigirle mucho más; además de no quitarle la responsabilidad del cuidado de la niña.

La verdad era que la chica no tenía descanso. Lo malo de esto era que Rosa no se había preparado para enfrentar todo aquello y a veces no sabía qué hacer con su vida. A veces pensaba en irse lejos donde tuviera un ambiente diferente al que tenía ahora.

Con la desesperación que tenía pensaba mucho en algún romance, le hacía falta este tipo de cariño. Ya hacía tiempo que los chicos la rondaban. La chica se encontraba entre el desahogo de sus deseos carnales y emocionales y su fidelidad moral. Su familia había sido una bendición la habían respaldado siempre y ella no podía defraudarlos. Que dilema!!!

Bonnie era una hermosa niña de cinco años de edad, era la hija de Rosa. Iba subiendo muy bien y era la locura de todos en la casa, toda risueña y llena de energía. Rosa tuvo mucha razón al ponerle este nombre que precisamente tiene el significado de: Chica alegre y risueña. Solo había un problema es que ya Rosa no cabía en esta casa. Su presencia no era bien vista porque había cometido muchos errores.

Rosa había cumplido los diecisiete años de edad, no había seguido estudiando después que termino el octavo grado. Había hecho demasiados amigos, pero demasiado. Cuando esta jovencitas dan los pasos que había dado Rosa, los enamorados llueven. Se entiende que todos los caminos están abiertos y la relación se da más placentera. Nuestra amiga como persona inmadura que era, y además, que no había seguido estudiando, no pensaba las cosas como debía ser y había cometido muchos errores.

Rosa se había encontrado unos enamorados muy agradable a la vista, o sea, le gustaban, esto complementado por consejos inadecuado, pues había establecido relaciones inadecuadas, inapropiada que le llevaron a complicar su situación.

Al año siguiente de haber nacido Bonnie, se embarcó en una relación  con Marcos, un chico de clase media, trabajador que estuvo con ella por un tiempo. De esa relación nació Aidee, otra hermosa bebe.


Cuando se produjo el nuevo embarazo ya los padres de Rosa no aguantaban más, no sabían que hacer; solo que Rosa aún seguía siendo una niña y sopesaban  la situación y terminaron aceptando la nueva nieta en la casa.

Rosa tuvo que buscar que hacer, pero si no sabía hacer de nada y además estaba el cuidado de las niñas mientras trabajaba. Ellos no tenían dinero. La comida escaseaba en la casa. La familia de Rosa tenían que costearle todo a las niñas. Marco ayudaba, pero no daba siempre.

Pasaron dos años solventando la situación hasta que Rosa conoció a Efraín un señor de cuarenticinco años de edad, divorciado con dos hijos, vivía solo. Se enamoró perdidamente de la chica y le propuso irse a vivir con él a su casa. Bueno, la verdad es que no era de él, era alquilada pero allí vivía.

Efraín era un hombre de una edad no apropiada para Rosa, esta había iniciado esa relación sin mucha motivación, pero entendía que un hombre de esta edad, quizás fuese mejor que esos jovencitos que no podían resolverle un problema a nadie. Inicio la relación y al poco tiempo quedo embarazada nuevamente. Bajo esta circunstancia es que este señor le hace la propuesta de mudarse con él, a la que ella acepto. Se mudó con sus dos niñas anteriores.

Luego de nacer Faith, la tercera hija de Rosa a los seis meses muere Efraín. Un duro golpe para Rosa. Fueron momento en los que esta chica pensaba que el mundo se había acabado para ella. Había quedado sola y ahora con tres niñas, siendo la mayor de solo cinco años de edad.

Rosa estaba a punto de derrumbarse, su situación se complicaba cada día más. Con esta situación no podía ni pensar el regresar a su hogar. No tenía empleo, no tenía ahorro. Lo único que tenía eran tres pequeñas que esperaba que sus problemas les sean resueltos. Bajo esa situación estaba cuando ese día la fue a visitar su vieja amiga Ely.

Las chicas comenzaron a dialogar. Ely quería ayudar a su amiga, solo que creía que su amiga no aceptaría hacer el trabajo que esta hacia

Recordaba que en aquella ocasión, la primera vez que hablaron del tema que estuvo a punto que contarle como conseguía dinero, solo una siguiente ocasión volvieron a tocar el tema. Rosa cogió miedo, aunque para esos tiempos vivía en la casa familiar y sabía que a sus padres no les gustaría la idea

Ahora era diferente, Rosa vivía sola, tenía tres boca que mantener, comprar leche, vitaminas, cereales, pañales higiénicos. Y además tenía más edad. Había que resolver. Le  planteo nuevamente la oferta y como se imaginó Rosa acepto. Se buscó quien les cuidase las niñas por paga. Ely le presto algunas ropas adecuadas para la ocasión y esa noche salieron en busca del empleo.

Aquel lugar tenía muchas luces, había mucha gente, principalmente hombres y un enorme letrero que identificaba en lugar. Se llamaba “LUPA”.



Final de las publicaciones

Esperen pronto el libro físico con la historia completa

Humberto Guerrero Reyes












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