Por qué el sultán Solimán era más magnífico de lo que habrías pensado y otras 3 cosas que quizás no sabías del Imperio Otomano

El Imperio Otomano fue uno de los más grandes de la historia.

Solimán el Magnífico

El Imperio Otomano fue uno de los más grandes de la historia.

Con una dinastía que abarcó 600 años, en su apogeo incluyó lo que ahora es Bulgaria, Egipto, Grecia, Hungría, Jordania, Líbano, Israel, los territorios palestinos, Macedonia, Rumania, Siria, partes de Arabia y la costa norte de África.

En algunos países, se trata de un legado que prefieren olvidar, en otros es un tema acaloradamente debatido y, en un puñado, parte del orgullo nacional.

De lo que no hay duda es de que se trata de un tema fascinante. En este artículo el historiador Jem Duducu presenta cuatro hechos que quizás no son tan conocidos sobre este imperio exótico y aún relevante.

1. El fundador del imperio fue un hombre llamado Osmán


Osmán, un turco selyúcida, es el hombre considerado como el fundador del imperio (su nombre a veces se escribe Ottman u Othman, de ahí el término 'otomano').

Los selyúcidas habían llegado de las estepas asiáticas en el siglo XI d.C. y habían estado en Anatolia durante generaciones.

Osmán había gobernado un pequeño territorio de Anatolia a fines del siglo XIII y principios del siglo XIV. Era en gran medida un guerrero al estilo de otros grandes oficiales de caballería de la Edad Media (como Gengis Kan antes de ganar un imperio).

Fue en el día de la coronación de su sucesor, que comenzó la tradición de llevar la espada de Osmán ceñida por su cinturón. Se convirtió en el equivalente otomano de ser ungido y coronado en Occidente y fue un recordatorio para los 36 sultanes que le siguieron de que su poder y estatus provenían de este legendario guerrero y que eran gobernantes marciales.


El jefe turco Osmán (1258-1324), considerado el fundador del Imperio Otomano.

Eso fue cierto en la primera mitad de la historia del imperio, cuando los sultanes regularmente iban a luchar en las batallas. Pero a medida que el imperio maduró y luego menguó, los sultanes comenzaron a eludir sus deberes en el campo de batalla.

Aunque Osmán definitivamente existió, de alguna manera es como el Rey Arturo en Occidente: fundador de una idea y una figura casi mítica.

No obstante, durante su vida fue considerado tan poco importante que no tenemos absolutamente ninguna fuente contemporánea sobre él. No sabemos cómo era ni tenemos proclamaciones de su reinado, ya que este comenzó en lo que entonces era la Edad Oscura otomana.

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