lunes, 24 de julio de 2017

“Fui ‘esposa de placer’ de un poderoso comerciante de armas saudita, parte del harén de uno de los hombres más ricos del mundo”

El pasado de la empresaria y diseñadora Jill Dodd, fundadora de la marca internacional de ropa deportiva Roxy, es sin duda exótico. Su vida tuvo un giro inesperado un fin de semana a principios de los ochenta, cuando con 20 años trabajaba como modelo en París. 

Jill Dodd
Cuando tenía 20 años, Jill Dodd vivió una relación muy distinta a las que terminan en "y se casaron y vivieron muy felices" que se escriben para el cine en su nativa Los Ángeles.

Todo empezó con una invitación a una fiesta...

"Mi agente me llamó para preguntarme si yo quería ir a Monte Carlo con ella y le dije '¡Sí... maravilloso!'. La noche que llegamos fuimos a una fiesta loquísima".

El lugar era Le Pirate, donde camareros de pelo largo y sin camisa tocaban guitarra mientras una fogata crepitante, de seis metros de altura, iluminaba el cielo.

"Un 'pirata' me entregó una copa de champán. Me lo tomé y tiré la copa al fuego, como los demás invitados. Todo era tan salvaje y decadente. Quería bailar y vi a un hombre sentado en la mesa que parecía inofensivo: era como el papá de una amiga. Nos miramos y empezamos a bailar alrededor de la fogata".

"Mientras estábamos bailando, mi agente se acercó y me preguntó si sabía con quién estaba bailando. Le contesté que no, que no me importaba. Me dijo: 'Adnan Khashoggi' y le pregunté: '¿Qué es Adnan Khashoggi?'... no le entendí nada".

Khashoggi era un multimillonario saudita, comerciante de armas y conocido por su papel en algunos de los más famosos escándalos de los ochenta, entre ellos el Irán-Contra o Irangate, (1985 y 1986), en el cual Estados Unidos, bajo el gobierno de Ronald Reagan, le vendió armas al gobierno iraní que estaba en guerra con Irak y financió el movimiento Contra nicaragüense, dos operaciones prohibidas por el Senado. Khashoggi fue un intermediario clave.



No hay comentarios:

Publicar un comentario