Un agricultor ara con su tractor una necrópolis y una villa romana

  • En el surco ocasionado por el causante se han encontrado restos de cerámica
  • Las tierras se encuentran junto a el yacimiento de Ategua, con interés arqueológico
  • La Policía Autonómica busca al autor y baraja poner el caso en los tribunales
La Policía Autonómica en labores de reconocimiento del terreno...

En un surco de entre 70 y 80 centímetros de profundidad, aparecen pequeños trozos de cerámica árabe junto a piedras de lo que parece ser que fue, y probablemente nunca se sabrá si lo fue o no, una necrópolis y una villa romana. Un agricultor, cuya edad se desconoce, ha arado y nivelado una superficie de tierra de cultivo bajo la que había un importante material arqueológico aún por determinar. La Policía Autonómica ya ha levantado acta del estropicio, está buscando al autor y está barajando la posibilidad de poner el caso en manos de los tribunales.

A principios de mes, la asociación de amigos de Ategua, en el término municipal de Córdoba, denunció los hechos, calificados por fuentes de la Consejería de Cultura de la Junta como "muy graves". Ategua es uno de los yacimientos más desconocidos (y desprotegidos) de la provincia de Córdoba. De origen prehistórico, se trata de un asentamiento que fue abandonado en la Edad Media pero que tuvo una importancia vital durante la Guerra Civil de Roma, entre Pompeyo y Julio César.

De hecho, las legiones de César estuvieron meses atascadas en el barro de la Campiña de Córdoba hasta que pudieron conquistar Ategua y sus inmensas reservas de grano. Esta victoria, de la que se han cumplido este año 2.050 años, desequilibró la Guerra Civil en favor de César, que días después tomó y arrasó Córdoba, en manos de los hijos de Pompeyo.

Desde la Edad Media, Ategua está abandonada. Desde principios de siglo, este yacimiento, a unos 20 kilómetros de Córdoba pero junto a la población de Santa Cruz (que pertenece a la capital) está prácticamente abandonado. La Asociación de Amigos de Ategua ha denunciado constantemente los expolios que ha sufrido. Los famosos 'piteros' han acudido en numerosas ocasiones a excavar de manera clandestina a un lugar en el que han aparecido hasta los restos de un elefante.

Esta sería, según denuncian, la última de las grandes agresiones al yacimiento arqueológico. El perímetro de Ategua sí que está vallado, pero los arqueólogos siempre han sostenido que actualmente lo protegido apenas supone un porcentaje muy escaso del yacimiento real.

De hecho, junto a Ategua existen diversas extensiones de tierra de labor y cultivo como la que ha sido arada recientemente. No obstante, las fuentes consultadas insisten en que nunca se aró a tanta profundidad y por supuesto nunca se llevaron a cabo trabajos de nivelación del terreno como los que se han desarrollado.

Agentes de la Policía Autonómica están tratando de dar con el responsable de la agresión arqueológica, pero el trabajo es complejo. Las fuentes insisten en que no está claro en el Catastro y el Registro de la Propiedad a quién pertenecen las tierras cultivas y, sobre todo, quién ha podido ordenar el arado a tanta profundidad de la zona.

Mientras tanto, Ategua sigue durmiendo el sueño de los justos. 2.050 años después en el lugar ni siquiera se recuerda que fue allí, precisamente, donde Julio César fue investido 'imperator'. Fue en la mañana del 19 de febrero del año 45 antes de Cristo, cuando el general romano cruzó el arroyo Montalba. Ategua se había rendido en la que suponía la penúltima batalla de la Guerra Civil entre César y Pompeyo que cambió el mundo: entre el imperio, que nacía con César, y la república, que moría con Pompeyo. Y fue en Ategua, hace ahora 2.050 años. Y casi nadie se acuerda     Fuente

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