«Ghosting», o cómo romper una relación de pareja sin dar la cara

Uno de cada diez norteamericanos abandona a su parejadel modo en que Charlize Theron dejó a Sean Penn

«Ghosting», o cómo romper una relación de pareja sin dar la cara

Charlize Theron no quiso escuchar súplicas ni recibir explicaciones. Cuando supo que Sean Penn le engañaba con otra mujer, cortó de raíz la relación y le aplicó un término creado tiempo atrás para romper al modo de lo que aquí se conoce como una despedida «a la francesa» o irse a por cigarrillos y no volver nunca más: el ghosting. En español, podría traducirse como «método del fantasma»; es decir, abandonar a la pareja por sorpresa y sin mediar palabra.

Hasta hace un par de meses, Sean Penn y Charlize Theron parecían felices uno al lado del otro: en alfombras rojas, desfiles de moda, estrenos... Ella, incluso, es la protagonista de la última película que él ha dirigido, donde, por cierto, también aparece Javier Bardem. Pero todo terminó por un supuesto desliz de Penn, quien se arrojó a los brazos de la doble de Charlize en los rodajes. Conjeturas aparte, lo cierto es que de un día para otro la actriz sudafricana envió un comunicado a la revista «People» anunciando su separación y, acto seguido, sacó al actor de su vida.

Penn lo ha intentado todo: mensajes, notas, flores... De nada ha servido porque Theron optó por aplicar la estrategia del ghosting y seguir con su vida como si Sean Penn jamás hubiera formado parte de ella.

«Fantasmear» en el amor


La palabra ghosting se asocia a «Ghost», la célebre película que en 1990 protagonizaron Demi Moore y Patrick Swayze. No tardó en convertirse en un verbo coloquial en Estados Unidos para describir el final de una relación romántica ignorando los intentos de reconciliación de uno de los dos involucrados. Hace unos meses, el «Huffigton Post» publicó una encuesta en la que un once por cien de los norteamericanos había «fantasmeado» alguna vez. Es decir, una de cada diez personas aproximadamente había aplicado ese método en una ruptura sentimental. Y tras el ridículo engaño de Sean Penn y la radical ruptura de Charlize Theron, el término está más de moda que nunca (recientemente, el «The New York Times» se ha sumado al vocablo). Al cabo, desaparecer de la vida de tu ex (o sacarlo de la tuya propia de manera expeditiva) es mucho más común de lo que parece. Incluso cuando la relación parece sólida.

Ejemplos entre ricos y famosos tenemos unos cuantos. En 1989, el actor irlandés Daniel Day Lewis comunicó por fax a su pareja de por aquel entonces, la actriz francesa Isabelle Adjani, que había decidido separarse de manera unilateral. Ella estaba esperando un hijo de él. Ahora el fax se ha sustituido al hecho de ignorarte en el whatsapp y en las redes sociales, al tiempo que uno contempla dolorido y desesperado cómo la persona a la que amas sí interactúa con otros. El aumento de las aplicaciones tipo Tinder y Grindr, y la impresión de que alguien está a la vuelta de la esquina, ha dado poder a esta figura del «fantasma».

Otros ejemplos más acordes con nuestro tiempo son los de Joe Jonas, que terminó con Taylor Swift sin que ella se hubiera percatado; o Katy Perry, a quien abandonaron a través de un sms y un posterior correo electrónico.

Adiós, pues, al cara a cara, al derecho a recibir una explicación o facilitar una disculpa. Estamos en la era del seguir hacia delante y no mirar atrás porque hay mucho donde pescar en la pecera de las redes sociales.

Cortar por el método ghosting puede considerarse una manera cobarde de poner punto y final; aunque, en el caso de Charlize, la bella actriz consideró que Penn no merecía ni la más mínima oportunidad de excusarse. O, tal vez, es que previamente ya había escuchado demasiadas justificaciones.      fuente

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