domingo, 3 de mayo de 2015

Minú relata momentos con JB



Minú Torres reveló que renunció del gobierno de Balaguer para casarse con el joven arquitecto Jesús Musa, que el anciano caudillo les llamaba “las cotorras” a las “señorotas” que vivían chismeando en su casa de la Máximo Gómez 25 y que conoció al líder político en La Romana durante la campaña electoral de 1986 a punto de irse a Japón a continuar sus estudios universitarios.

Aquella tarde bulliciosa del mes de marzo de 1986 cuando una “marea roja” cubrió las calles romanenses, Minú se le acercó sigilosamente a Balaguer, lo destocó de su viejo sombrero de fieltro negro y le colocó una cachucha roja que decía: ¡Balaguer 86-90!

Aquello fue como un hechizo para un anciano ciego que ya se creía “con un pie en la sepultura”, como él mismo revelara un año antes en “Memorias de un CortesanoÖ”

Minú Torres era entonces una muchacha de 22 años recién licenciada en Bioanálisis, con posgrado en “Microscopia Electrónica” en la universidad de Costa Rica y becada para continuar su formación académica en Tokio por la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa.

Balaguer casi la cuadruplicaba en edad, con 80 años, y aspirante a volver al poder después de dos períodos consecutivos de gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el primero con Antonio Guzmán y luego con Salvador Jorge Blanco.

Su inesperada llegada al reformismo en plena campaña electoral faltando aún meses para los comicios del 16 de mayo de 1986, fue una gran experiencia para Minú Torres y un torbellino de aire fresco en la imagen del viejo líder y también para el Partido Reformista.

¡Cómo se conocieron!
El primer encuentro entre Minú y Balaguer se produjo en el mes de diciembre de 1985. Ella fue a conocerlo a su casa de la Máximo Gómez 25 en compañía de dos viejos amigos de su familia, Don Papito Padilla y Doña Josefina de Padilla, ambos ya fallecidos.

“Lo saludo por segunda vez en La Romana, en la celebración de las primarias para la elección de los candidatos de la provincia, desde donde se trasladó a la residencia de mis padres y le pide a mi mamá que pospusiera el mencionado viaje a Japón con la finalidad de que me quedara a hacer campaña política en ese año 1986”, relata Minú en carta al autor de La Tecla.

Con la gracia que le fue característica en su breve paso por la vida pública hace casi treinta años, Minú expresa que “las señorotas” a que hizo alusión la columna Fuera de Cámara en dos entregas sucesivas los sábados 18 y 25 de abril pasados, eran llamadas por Balaguer “Las cotorras”.

El comentario de la columna hizo referencia a los ataques desconsiderados a que fue sometida Minú debido a los celos “de las esposas, amantes y amigas” de los más allegados a Balaguer y a sus hermanas que frecuentaban la casa del líder reformista.

Su perfume: “L’air D’or”...


“Las cotorras no pudieron investigar la marca (del perfume) que yo usaba, ya que el mismo era desconocido en el mercado estadounidense porque era de origen canadiense y su nombre es L’air D’or”, revela Minú ante la versión de que “hasta su fragancia fue usurpada” por las señorotas que buscaban alejarla de Balaguer una vez que el Partido Reformista retornó al poder el 16 de agosto de 1986.

El propósito era que una joven doncella de Puerto Plata utilizara la misma fragancia que usaba Minú para atraer la atención del Presidente CiegoÖ ¡Y por supuesto que lo lograron!

Minú también se refirió al incidente que se produjo en su casa de la calle Hatuey en las primeras horas del día que fue relevada como secretaria Administrativa de la Presidencia, la posición más ambicionada por los reformistas y que tantos tormentos le causó a la joven romanense.

Ö Ese día, una pandilla “de mujeres sin oficio”, supuestamente reformistas, fue a su casa a vociferarle improperios. En Fuera de Cámara del sábado 25 de abril se comentó que el entonces fiscal Prim Pujals dispuso el arresto del grupo de mujeres.

“Quien arrestó (a esas) mujeres fue el hoy fallecido general Sancito Caro Brito, a la sazón jefe de la Guardia Presidencial y quien hizo que las llevaran en un vehículo utilizado para apresar y transportar delincuentes”, dice Minú, refiriéndose a “La Perrera”, como se le llamaba entonces a ese tipo de vehículo policial.

“...Amanecieron en celdas comunes y fichadas por la Policía Nacional”, rememora en su misiva.

Queda sobre entendido que el único que podía movilizar en esos términos a la Guardia Presidencial era el propio Presidente Balaguer.

Sobre “el apuesto joven capitaleño” a que se refiere Fuera de Cámara de forma pícara para recordar el chisme con el que “le partieron el corazón” a Balaguer, Minú lo recuerda de forma mucho más pícara aún: “Ese apuesto joven es oriundo de San Pedro de Macorís y hoy día es mi esposoÖ”.

También aclara en su misiva que su primer nombramiento después de la Secretaría Administrativa de la Presidencia fue el de subsecretaria administrativa de Relaciones Exteriores y cuatro meses después el Presidente Balaguer la designó directora general de Bienes Nacionales. “Ö Cargo al que renuncié para contraer matrimonio”.

Minú Torres despide su misiva agradeciendo al autor por escribir de una época tan memorable en la vida del país, un tiempo del que previamente dijo “nunca jamás olvidaré...”.

LA “NOVIA” DEL PARTIDO REFORMISTA

La campaña electoral de 1986 apenas comenzaba a entrar en calor cuando apareció en escena la bella Minú Torres, una joven de gracia pueblerina que de inmediato acaparó la atención pública por su cercanía con el viejo caudillo que la exhibía como trofeo olímpico de la más alta competición.

Pocos sabían que se trataba de una estrategia de campaña electoral para lograr el “performance” del hombre que apenas ocho años antes había salido apostrofado del poder y que admitió estar ciego a terror y sufriendo una aguda flebitis que lo inutilizó por meses pero que se justificaba con una sentencia imbatible:

“No iré al Palacio Nacional a ensartar agujas. La tarea de gobernar un país es mucho más seria que eso”. En efecto, a partir de entonces sumó otros diez años a su ya larga carrera de Presidente de la República y se las ingenió para gobernar sin necesidad de ver “más que bultos”-- como él mismo lo confesara a la periodista Minerva Isa--, “y a pasitos lentos”.

Minú alcanzó el clímax de la figuración pública y se ganó el cariño de los reformistas más fanatizados cuando en una caravana desde el “balaguermovil” le quitó al caudillo su viejo sombrero de fieltro y le puso una cachucha roja de campaña… No se sabe con precisión si aquello estaba en el guión. Lo que nadie duda es que a partir de entonces ella fue “la novia del Partido Reformista”.

¡Como nadie duda tampoco quién era el Partido Reformista!     Fuente

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