Del paraíso al infierno: las mentiras del yihadismo para atraer a las adolescentes

Las prometen que serán tratadas como princesas y que tomarán parte en la guerra del EI, cuando realmente serán esclavizadas sexualmente y alumbrarán a los hijos de la yihad

Del paraíso al infierno: las mentiras del yihadismo para atraer a las adolescentes
Estudiantes con niqab caminan por Raqqa, en Siria, capital del Estado Islámico

La portuguesa Ángela Barreto, que abandonó su nombre por el de Umm Abdurahman y se marchó para casarse con un futbolista convertido a la yihad; las tres jóvenes británicas que huyeron hace un par de meses del Reino Unido con destino a Siria; las austriacas Samra Kesinovic, de 17 años, y Sabina Selimovic, de 15 (cuyos rostros velados fueron durante meses la imagen publicitaria de EI para atraer a nuevos combatientes extranjeros) son solo unos pocos ejemplos de las decenas de adolescentes que han huido de sus familias para contraer matrimonio con combatientes (terroristas) de Estado Islámico.

Estas jóvenes un buen día decidieron cambiar las libertades de Occidente por la radicalidad de la sharia, la ley islámica que condena a las mujeres a vivir bajo un niqab, a no traspasar los muros del hogar, a convertirse en los objetos sexuales de los combatientes y a alumbrar a los hijos de la yihad, engrosando así la demografía del nuevo califato.

Muchas otras, como ellas, han seguido sus pasos. Un camino sin retorno. La gran pregunta ante este fenómeno es cómo el EI ha logrado movilizar a tantas adolescentes, convencerlas de que su mundo de terror, sometimiento y muerte es mejor que el que tienen en Francia, Bélgica, Reino Unido, Portugal, Canadá, Sudáfrica... La respuesta es una estrategia de comunicación y propaganda a través de las redes sociales (Twitter, Facebook), medios en el que chicos y chicas se desenvuelven con mucha facilidad, pero sin ningún filtro de protección. Ahí es donde los yihadistas han encontrado un nuevo campo de reclutamiento.

«¡Todo el mundo está esperándote!»

-«¡Escúchame! Te quiero como jamás he querido a nadie. No puedo imaginarte lejos de mí ni un día más, en medio de todo este vicio que te rodea. Yo te protegeré. Yo te alejaré de todos los demonios del mundo. Cuando te reúnas conmigo, tú misma te maravillarás de este paraíso. De este país que mis hombres y yo estamos reconstruyendo. Aquí las personas se quieren y se respetan. Formamos una gran familia, en la que ya tienes tu sitio. ¡Todo el mundo está esperándote! Si supieras lo felices que son las mujeres con nosotros... Antes estaban como tú. Perdidas».

Quien dice estas palabras es Abu Bilel, terrorista francés originario de Boubaix, miembro del aparato de reclutamiento de soldados de Estado Islámico (EI) y brazo derecho de su líder, Abou Bakr al-Baghdadi. Su centro de operaciones es Raqqa.

Van dirigidas al perfil que tiene Mélodie en Facebook, una supuesta joven de 20 años que días antes ha compartido en la red un vídeo del yihadista (de quien desconoce entonces su relevancia dentro del grupo terrorista), en el que alardeaba de sus asesinatos.

Pero Mélodie no tiene 20 años y tampoco se ha convertido al islam, como aparece en su perfil. Detrás de esta falsa identidad está Anna Erelle (nombre también ficticio por motivos de seguridad). Su trabajo como periodista de investigación especializada en la yihad, le llevó a ser contactada a principios de 2014 por uno de los hombres más relevantes del grupo terrorista.

La periodista Anna Erelle se convirtió en la joven Mélodie y se dejó cortejar por un combatiente del EI

La sorpresa, primero, y la curiosidad y excitación, después, llevaron a Anna a entablar comunicación, a través de Skype, con este territorista, que tal vez podría desvelarle alguna información del EI. También le permitiría conocer de primera mano la estrategia que utilizan para captar y seducir a decenas de jóvenes del todo el mundo. Un problema que está llevando de cabeza a Occidente, que no sabe cómo parar esta peregrinación hacia un infierno seguro.

Anna (Mélodie) ha vertido esta experiencia en el libro «En la piel de un yihadista» (Debate), publicado recientemente en España y cuyos derechos de traducción se han vendido ya a 13 países. Una experiencia que la han convertido en el punto de mira del fanatismo yihadista, que ha declarado la fatwa contra ella, por lo que actualmente vive bajo la protección del Ministerio del Interior francés.

«Eres mi tesoro, y Raqqa es tu palacio, ya te lo he dicho. Te trataré como a una princesa», insiste Bilel para atraer a Mélodie a su fanática cruzada. Durante las charlas que mantienen, el yihadista intenta borrar las dudas de Mélodie sobre todo lo que esta ha escuchado acerca de EI, y también su esencia, su identidad, cambiándole incluso el nombre.

Preparando la huida hacia Siria


Durante un mes, Mélodie (Anna) se dejó cortejar por Bilel, que a sus 35 años dice no estar casado (en realidad en ese momento tenía ya tres esposas). Juntos preparan su huida hacia Siria para contraer matrimonio y unirse a su lucha. Durante estas semanas el yihadista la adoctrina sobre los logros y las bondades del Estado Islámico, frente al mundo decadente y falto de valores en el que ella vivía, en París. Mientras tanto, la periodista va recogiendo información sobre cómo atraen a las jóvenes y cuáles serán sus funciones una vez alcancen los dominios del EI.

Clases de árabe, de tiro, enseñar el Corán, entre las actividades de las mujeres

«En cuanto llegas, salvo si ya tienes experencia, haces un programa de estudios normal: curso de lengua [árabe] por la mañana y curso de tiro por la tarde», le explica Bidel en una de las conversaciones a través de Skype en las que Mélodie (Anna) debe aparecer siempre vestida con un niqab para no levantar sospechas.

Y prosigue: «Duermes en una katiba (vivienda requisada por el EI a los infieles), mayoritariamente con franceses y con combatientes expertos que se dedican a guiarte en tu espiritualidad. A las dos semanas, o eres lo bastante fuerte para luchar y te unes al frente y a las operaciones secretas, o te especializas en un ámbito concreto, como el reclutamiento o el contraespionaje. También -añade Bilel- puedes dedicarte a tareas nobles, como ir al hospital a visitar a los yihadistas heridos o suministrar medicamentos a los que los necesiten. Puedes hacerte predicador y enseñar el Corán a los que no lo conocen. El resto del tiempo haces lo que quieres. Aquí la vida es bella y los precios, de risa. Luchamos para vivir en libertad», se atreve a decir el terrorista, que le asegura que puede salir de compras con sus amigas cuando quierea, y que no la faltará dinero pues el EI paga a sus militantes una cantidad mensual. Un salario que en aquellos momentos ascendía hasta los 250 dólares (en la actualidad se llegan a pagar cantidades más altas, en especial a los combatientes extranjeros).

Relegadas al hogar


Pero la realidad es muy diferente a la que le pinta Bilel a Mélodie. n una entrevista con la revista «Times», el investigador Shiraz Maher, de Kings College London, asegura que «los yihadistas suníes nunca han llamado a las mujeres a luchar, van al frente para cocinar, limpiar y ofrecer apoyo logístico. Casi todas están casadas con militantes».

Una opinión que confirma Carola García-Calvo, investigadora del Real Instituto El Cano, especializada en terrorismo y en la radicalización de la mujer. «Si bien es cierto que, en algunos casos muy concretos, las tareas encomendadas a estas mujeres sobrepasan el ámbito doméstico no lo es menos que, a día de hoy, no podemos afirmar que exista una verdadera ruptura de estos».

Cocinar, limpiar y ofrecer apoyo logístico son las verdaderas funciones de las mujeres dentro del EI

Y se refiere al manifiesto de la Brigada al-Khansaa, una especie de policía moral que vela por el estricto cumplimiento de la sharía, en la que se señala «que el papel de la mujer no es otro que el "sedentario" de la mujer, circunscribiéndose a sus responsabilidades al interior del hogar, salvo en unas pocas circunstancias, perfectamente especificadas, en las que le está permitido abandonarlo: en el caso de estudiar teología, si su trabajo es el de médico o profesora y en el caso de que se proclamase una fatwa que la obligase a luchar en primera línea, debido a que la situación de la Umma fuese desesperada».

García-Calvo concluye su artículo «Las mujeres del Estado Islámico» afirmando que el papel que se les reserva «está muy alejado de la primera línea de combate, protegido (y constreñido) por los muros del hogar, en un activo a la par que mediático segundo plano».

Una esposa europea


El objetivo de Bilel es casarse con Mélodie. Formar una familia con una mujer de Occidente, no siria (aunque en la realidad ya tiene tres esposas, y varios hijos. Algo que le oculta a su nueva conquista de manera premeditada. Sabe que en Occidente no se admite la poligamia). «Aquí es difícil hermana. La mentalidad de las sirias no tiene nada que ver con la nuestra... [gran parte de los yihadistas se han formado también en Occidente] Por eso preferimos casarnos con hermanas de Europa». Además, añade, «las sirias desprecian a los yihadistas extranjero. Temen a Daesh. Y nosotros no somos compatibles con su fe, que no es la buena. No aplican la sharía como vosotras, las europeas. Ni siquieran llevan niqab, sino un diminuto hiyab». Bilel subraya las grandes diferencias culturales entre ellas y las mujeres europeas. Asegura que las sirias son de mentalidad cerrada. «Sí, no están abiertas a nada... Ni a la religión ni a su marido».

Esta última frase encierra la verdad de lo que buscan los yihadistas, mujeres más abiertas sexualmente, capaces de satisfacer a estos hombres que han crecido en sociedades occidentales. Y, por supuesto, vírgenes.

Los yihadistas buscan esposas occidentales por su mentalidad más abierta

«Mentir sobre esto conlleva la pena de muerte, ¿sabes? Antes de nuestra noche de bodas unas mujeres lo verificarán», le advierte Bilel a Mélodie. Eso no le impide insistir en que no se olvide de llevar ropa bonita para la noche de boda. Y que su comportamiento para con su marido no debe tener límites en la cama.

Otra de las mentiras en la estrategia de reclutamiento de los yihaditas se refiere a cómo llegará hasta Raqqa la joven novia. Si bien al principio, Bilel le promete que una mujer la esperará en el aeropuerto de Estambul, para que Mélodi se sienta más segura, sobre la marcha irá cambiando todos los planes por motivos de sesguridad. Para entonces el reclutamiento es casi seguro, y no hay margen para dar marcha atrás, especialmente para estas adolescentes que no han salido nunca y que temen que si vuelven serán detenidas.          Fuente

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