La comedia está desamparada, Chespirito ha muerto

En la vecindad se escucha el llanto, pero esta vez no se debe a las travesuras de Quico ni a un regaño de Don Ramón.

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En la vecindad se escucha el llanto, pero esta vez no se debe a las travesuras de Quico ni a un regaño de Don Ramón. Los lamentos se deben a la muerte del comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, creador de una infinidad de personajes con los que cambió la forma de hacer comedia en Latinoamérica.

El artífice de los programas “El Chavo del Ocho” y “El Chapulín Colorado” se formó profesionalmente en el área de ingeniería, pero desde muy joven se dedicó a la escritura de mensajes publicitarios y guiones. Fue mientras trabajaba en una compañía dedicada a la fabricación de vigas y artículos de acero que decidió sortear el aburrimiento de sus labores y “sin querer queriendo”, como diría su entrañable Chavo, se topó con un peculiar anuncio en un periódico: “Se solicita aprendiz de productor de radio y televisión y aprendiz de escritor de lo mismo”.

Responder a tal publicación “marcó el primer paso que di para cambiar por completo la trayectoria de mi vida”, escribió en su autobiografía titulada, igualmente, “Sin querer queriendo”. En el libro, rememoraba que aquel primer empleo en una agencia de publicidad estuvo marcado por el mero azar. Cuando llegó a las instalaciones de la agencia D’Arcy había dos filas de solicitantes: una de unas 50 personas y otra de apenas 6, donde se encontraban los que aspiraban a convertirse en aprendices   Fuente

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