El día que pedir una pizza a la policía salvó una vida

Una mujer estadounidense que estaba siendo agredida simuló encargar una pizza por teléfono para pedir auxilio a la policía

El día que pedir una pizza a la policía salvó una vida

Realizar una llamada falsa a un bar, un restaurante con servicio a domicilio o un departamento de atención telefónica puede parecer una forma de pasar un rato divertido. Si el destinatario es un servicio de emergencias, lo más probable es que la broma acabe con una serie de importantes consecuencias para el gracioso de turno. Sin embargo, hay ocasiones en las que detrás de una aparente broma telefónica se esconde una llamada de auxilio que las personas encargadas de atender estas líneas deben saber identificar para cumplir con su deber.

Uno de estos curiosos casos es el que relata un artículo del blog «PlayGround Noticias», que recoge el curioso testimonio de un operador del 911 estadounidense, número de emergencias equivalente al 112. Según cuenta este anónimo telefonista, que responde al alias Crux1836, en un hilo de la web Reddit, hace unos meses recibió una llamada en la que una voz femenina le solicitaba el envío de una pizza a una dirección de una de las calles principales de la ciudad. El telefonista, extrañado por la petición, recordó a su interlocutora que había llamado a los servicios de emergencia y no a un restaurante.

Para su sorpresa, ella le respondió que lo sabía y añadió que quería una pizza grande, la mitad de «pepperoni» y la otra mitad con pimiento y champiñón, antes de preguntar cuánto iban a tardar en llegar a su casa. Preocupado por la insistencia de la mujer, el operador le preguntó si todo iba bien o, por el contrario, tenía una emergencia. Ella respondió que sí la tenía. Alertado por esa contestación, aventuró que no podía hablar claro porque había alguien con ella que se lo impedía. De nuevo, la respuesta fue afirmativa.

En ese momento, el encargado de la centralita de emergencias vio claro que no se trataba de una broma ni de la llamada de una desequilibrada, sino de una inteligente petición de ayuda en clave, digna del guión de cualquier película policiaca. Sin perder tiempo, y tras comprobar que desde aquella dirección ya se habían efectuado varias denuncias por violencia doméstica con anterioridad, envió al lugar a un agente que se encontraba cerca. Allí encontró a un hombre en estado de embriaguez que había dado una paliza a su novia.

Gracias a la astucia de la mujer y la capacidad del encargado de responder a la llamada para distinguir una verdadera emergencia de una llamada falsa, el hombre fue detenido y ella pudo recuperarse de las heridas, concluye este peculiar relato. Sin duda, todos querríamos que alguien con esa capacidad de leer entre líneas fuera el encargado de responder cualquier llamada de emergencia.   Fuente

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