La obsesión por la belleza lo convirtió en un monstruo (FOTO GRÁFICA)

 
La belleza puede costar muy cara. Ahora bien, en esta historia conocerás cómo a Hugo Hernández la obsesión por ser el más bello de la colonia lo dejó totalmente deformado.

Es una historia triste que termina con un rostro monstruoso. Era un joven guapo, que al paso de los años tomó decisiones que terminaron con su apariencia, con su autoestima y lo volvieron prácticamente un alcohólico. Cuando te enteres de sus acciones y veas la foto de cómo acabó quedarás tan horrorizada como yo.

Estilista de profesión en Nuevo León, México, Hugo pasaba horas enteras frente al espejo y las ganas de verse cada día más guapo comenzaron a llenarlo de ideas en cómo mejorar.

Se operó la nariz, los labios, las cejas, las orejas y el cuello. Y no contento con los "toquecitos" como él mismo les llama en una entrevista con Excelsior, decidió hacer caso del peor consejo de su vida: inyectarse aceite de bebé en el rostro.

"Aprovechaba mi rostro, ya que en la peluquería ganaba buen dinero, fue así que me dijeron que me inyectarían tal cosa, y vine descubriendo que era aceite de bebé".

Las consecuencias de su ignorante decisión fueron inmediatas. El pobre hombre dice que comenzó a ver su cara rojiza y con bolas que se inflamaban en todo su rostro. Hoy la deformación es tan severa que le cuesta trabajo hasta hablar.

"Me salió demasiado caro. Vivo mucho sufrimiento y mucha marginación", expresó triste.

No quiero imaginar lo que debió sentir al verse por primera vez en el espejo con ese rostro tan espantoso. Perdió todo su atractivo pues en esta foto de hace 17 años, se veía como un muchacho guapo y lleno de vida.

Hoy luce acabado, abatido, irreconocible. Tiene que tomar una docena de medicinas, llevar una dieta especial, tomar muchísima agua y sobre todo, vivir alejado del alcohol que consumió en exceso por muchos años para poder lidiar con su nuevo rostro.

Vivimos en un mundo donde los estándares de belleza han sido tan deformados que quienes se obsesionan por llegar a ellos, toman decisiones desesperadas, que como en el caso de Hugo les cobran una factura muy alta. De verdad que pena me da su caso.   Fuente

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