El tesoro maldito de Eva Braun

Los herederos de la amante de Hitler dejan de reclamar los regalos del Führer; Alemania deberá gestionar el incómodo legado nazi, conocido como «museo pardo»


Eva Braun tenía 17 años y trabajaba como asistente y modelo para el fotógrafo personal de Adolf Hitler –que era Heinrich Hoffmann– cuando conoció al líder nazi en Múnich. Dos años después de ese encuentro en 1929, Braun y el dictador alemán comenzarían a verse habitualmente transformándose la joven fotógrafa en amante del nazi quien comenzaría a agasajarla con regalos de todo tipo.

El tema acerca del origen y destino de los regalos de Hitler a Braun –y en general del arte robado por los nazis– volvió a removerse nuevamente ayer, ya que la Pinacoteca de Múnich ha confirmado que un sobrino ya fallecido de la amante del Führer presentó un recurso ante el Tribunal de Múnich para que se le restituyan a la familia los regalos que Hitler hiciera a Braun. Pero los herederos del sobrino –según confirmó ayer el museo bávaro– han rechazado continuar con la demanda.    Lea mas

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