El poderoso lobby de los niños trabajadores de Bolivia

A sus 10 años, Yaguar Mamani Paredes ya sabe lo que es negociar sus derechos con un gobierno y, aunque probablemente en su clase de quinto de primaria aún no le han enseñado el concepto de cabildeo, eso es precisamente lo que ha hecho en los últimos meses.


El niño, que trabaja desde que tenía seis años vendiendo jugos en un mercado callejero del barrio obrero de Villa Fátima, en La Paz, ha mantenido varias reuniones con legisladores bolivianos para convencerles de la necesidad de que la ley reconozca el trabajo infantil en su país.

Mamani es miembro de la Unión de Niños y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (Unatsbo), el sindicato que este mes logró que la Asamblea Nacional apruebe una reforma del código de la niñez y adolescencia para reducir la edad mínima del trabajo a diez años en casos excepcionales.

Yaguar lo hace cada día desde hace años al salir del colegio cuando va al mercado donde trabaja su madre a vender jugos entre las 4 de la tarde y las 9 de la noche.
Él lo tiene claro. El trabajo le gusta. Vendiendo, dice, "puede aprender a sumar y multiplicar" y con el dinero que gana, su mamá le puede comprar "útiles y cosas para el colegio". Eso sí, lo que menos le gusta, según confiesa a BBC Mundo, es que por el trabajo se duerme "un poco tarde" todos los días.   Lea mas

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