martes, 17 de junio de 2014

El día en que Hitler condenó a muerte a una mujer por hacer un chiste sobre él

Marianne Elise K. fue llevada ante el Tribunal del Pueblo acusada de derrotismo por bromear con la figura del Führer

El día en que Hitler condenó a muerte a una mujer por hacer un chiste sobre él

Dicen los expertos que las carcajadas alargan la vida y que aprender a reírse de uno mismo es bueno para la autoestima. Sin embargo, no debió pensar lo mismo Adolf Hitler cuando, a través de uno de sus bien conocidos Tribunales del Pueblo, condenó a muerte a una mujer alemana por contar un inocente chiste crítico con su figura. Amante de la censura y poco amigo de las bromas, el Führer prefirió guillotinar a la «exaltadora» acusándola de derrotismo y, así, cortar el problema de raíz.

Corría por entonces el año 1943, una época de decadencia para el nazismo en términos militares. Y es que, por un lado, el eterno aliado italiano de Hitler –Benito Mussolini- andaba a tiros con unos invitados poco deseados: los aliados, quienes habían decidido entrar en la tierra de la pizza por mar a base de fusiles y granadas. No iban mejor las cosas en el norte de África donde, después de años a cañonazos, el Afrikakorps habían tenido que retirarse a tierras más seguras. Finalmente, la situación tampoco había mejorado para el Führer en el último gran frente de guerra: Rusia, un páramo congelado en el que los soldados alemanes tocaban a retirada con los soviéticos pisándoles la esvástica.

Con este panorama, ni todo el equipo de comunicación de Goebbels –el responsable de la propaganda nazi- valía para apaciguar a los alemanes, los cuales sentían cada vez más cerca la derrota del, hasta ahora, genio militar Adolf Hitler. «A pesar de todas las jugadas maestras propagandísticas, el Gobierno alemán no podía ocultar que la guerra no iba precisamente viento en popa. (…) La generación que había tomado parte en la I Guerra Mundial (por ejemplo) comenzó a tener la sospecha de que Hitler se había excedido definitivamente con el ataque a la Unión Soviética» afirma Rudolph Herzog en su obra «Heil Hitler, el cerdo está muerto», un análisis de la comedia durante la II Guerra Mundial.    Lea mas

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