Philip Morris vs Uruguay: el juicio que puede cambiar la lucha mundial antitabaco

Una enorme cicatriz atraviesa el pecho de Carlos Bove, un profesor uruguayo de 67 años, recuerdo de la cirugía cardiaca a la que acaba de ser sometido.

Cigarro en el suelo de Uruguay

Habla pausado, desde su cama del hospital de la Asociación Española en Montevideo, porque además arrastra desde hace años problemas respiratorios.

Según sus médicos es el ejemplo de las consecuencias que ha tenido para Uruguay haber sido históricamente uno de los mayores consumidores de tabaco de Latinoamérica, además de un país que a comienzos de siglo lideraba los índices de muerte por cancer de pulmón en toda la región.
"He soñado muchas veces, cuando estoy atacado de los pulmones, que rompía las cajas de cigarros y las tiraba", cuenta.
"Muchos años no me dí cuenta de que me haría mal, hasta que comencé a tener problemas, fue cuando me dijeron que el cigarro me estaba matando". 
Bove fumó una caja de cigarrillos al día durante casi cuatro décadas. Lo abandonó hace diez años.
Y casi a la vez que él dejaba el humo, este pequeño país sudamericano, de apenas 3,3 millones de habitantes, se sumergía en una ola de restricciones al tabaco que hoy lo coloca en la vanguardia mundial en este tipo de políticas.
Algunas de ellas enfrentaron al país con la mayor empresa de cigarrillos del mundo, Philip Morris International, dueña de marcas como Marlboro, Fortuna o L&M.
Un choque que podría tener resonancia en otros países.   fuente

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