Una vida lúcida y activa a los 108 años de edad

MARÍA FRANCISCA TEJEDA VIENE DE UNA FAMILIA DE CATORCE HERMANOS

Santo Domingo
Más de un siglo ha pasado, y la lucidez y el buen sentido del humor permanecen intactos en la señora María Francisca Tejeda, quien no se ha dejado intimidar por los estragos de la vejez para mostrar la sonrisa más pura y brillante.
Su cuerpo un tanto maltratado por los años y sus manos delgadas y arrugadas, han sido producto de su historia, marcada por una niñez laboriosa, pero feliz. Aún con sus 108 años a cuesta, recién cumplidos, recuerda cómo a las seis de la mañana cada día se levantaba para trabajar junto a sus 14 hermanos en su pueblo de Monte Bonito, en San José de Ocoa. “Mi mamá fue una mujer de agricultura, nos ocupábamos todos de trabajar el conuco. Así nos crió ella”, balbucea.
Mientras habla con el equipo del LISTÍN DIARIO de una forma muy amena, sentada en el mueble de su humilde casa, su hija menor de 77 años, Luisa Tejeda, la mira con la admiración más honda; comparte con ella todos sus miedos y esperanzas debajo del mismo techo.
“Mamá se porta muy bien, a las mil maravillas, siempre está haciendo chistes. Me siento encantada de la vida, es lo único que me queda, no tengo hijos y soy divorciada”, comenta Luisa con alegría, quien agradece a Dios la dicha de ver a su progenitora con vida.

Comentarios